20 de enero de 2008, domingo
Lo de ayer fue un giro de tuerca más de su potente maquinaria de presión. Con un mensaje claro: que no haya dudas de que lo que pasa diariamente en el ayuntamiento no solo es cierto, sino que planea sin tregua sobre quienes conviven en ese ambiente. El incumplimiento de los deseos del patrón conduce al castigo.
La mesa presidencial de la comida -una tradicional reunión que convoca a concejales y trabajadores municipales- arrojó más luz, si cabe, sobre lo ya sabido. Y que los cuatro concejales socialistas fuéramos obligados a ocupar solos una mesa preparada para ocho comensales, fue el cebo que incautamente el alcalde lanzó en la sala.
Pretendió el alcalde y sus esbirros una demostración de fuerza aún mayor que la que cada día hostiga a los trabajadores en horario laboral, y su descarada escenificación cosechó la desaprobación avergonzada de la mayoría y los aplausos encendidos de sus adeptos, que veían de ese modo recompensada su cruzada personal -y económica- que tan malos ratos les depara cuando salen de sus dominios.
Al alcalde le gusta satisfacer en público sus desórdenes internos, y para ello volvió a poner en un aprieto a los empleados municipales. Restar credibilidad a la institución que preside o enturbiar las relaciones de quienes trabajan en ella, es el andamiaje sobre el que construye, a duras penas, el poder que le otorgan los demás.
De la comida de ayer, sólo le recrimino una cosa: el órdago que lanzó a los trabajadores. Con su insolencia -y la de los suyos- volvió a ponerlos en un brete; y convirtió lo que debía ser una jornada placentera entre trabajadores y corporación, en un circo no apto para personas adultas y con sentido común.
Eso fue: la fiesta del patrón. Y el comportamiento general fue acorde con las circunstancias.
Conociéndole como le conocemos todos, no hacía falta que ayer ofreciera otro espectáculo bochornoso; pero, ¡qué le vamos a a hacer si le gusta deleitarnos con caricaturas de sí mismo!






7 comments
Comments feed for this article
21 Enero 2008 a 20:38
Yo estaba allí
Desde el mismo sábado esperaba leer tu blog.
Ya sé que es difícil explicar ciertos ambientes, pero, el que allí respiramos, mereció titularse “La fiesta del Chivo”.
21 Enero 2008 a 22:09
Amparo a "yo estaba allí"
Así fue como lo titulé hasta pasadas las 12 de la noche de ayer; pero antes de publicarlo decidí cambiarlo por si alguien desconocía la novela de Vargas Llosa.
En cualquier caso, estoy contigo: ése es el título de la representación a la que asistimos más de 80 personas el sábado.
22 Enero 2008 a 01:39
Mª Pilar Núñez
Ayer en la plaza, esperando “l’arrós amb fesols i naps”, algunos vecinos se interesaron por conocer quien se sentó con quien y porque, en la comida “de germanor” a la que dedicas este post.
Lo que les conté con algunas pequeñas dudas puedo mejorarlo hoy con las fotos que sacó Luís:
De unas 10 mesas de 8 cubiertos y UNA de 9, sólo había reserva de asientos en tres, establecidas en un tablón en el siguiente orden:
MESA NÚMERO 6 (NUEVE CUBIERTOS): Sebastián Bosch -el patrón-, Javier Maiques Ribelles, la secretaria general, los dos oficiales de Policía, la encargada de la Casa de Cultura, el jefe del personal de mantenimiento, Antonio Cortés Hidalgo y el Juez de Paz (por este orden)
MESA NÚMERO 9: Para los concejales/as del Grupo Popular, señores/ras Aliaga, Navarroganau, Lloréns, Almela y Llácer. No recuerdo si estaban todos; se sentaron allí unos/as señores/as que no eran trabajadores/as del Ayuntamiento. No nos fueron presentados/as.
MESA NÚMERO 5: Para los cuatro concejales/as del Grupo Socialista que habíamos confirmado la asistencia: Amparo, Make, Luís y yo misma. Nadie, en ese acto, deseó ocupar ninguno de los asientos vacantes (la mirada de algunos de los asistentes eran todo un poema).
Aparentemente, la organización no tuvo ni ton ni son. Ni la numeración de las mesas tuvo sentido.
¿Alguien ha visto alguna boda en la que los novios se sienten en la mesa nueve?
Si el acto era informal, ¿a que viene obligar a determinadas personas a sentarse en determinados asientos?
Utilizando la expresión del primer comentario, podemos decir que el particular protocolo de Sebastián Bosch y sus secuaces convirtió lo que debió ser “la fiesta del patrón” en “La fiesta del Chivo”.
El no gobierna. El ordena y manda. También sus secuaces.
(Aún recuerdo las fiestas de San Sebastián anteriores a 1995. Las mejores, las paellas cocinadas en mangas de camisa en el patio del Colegio, servidas en el comedor escolar. ¡Cuanto deseo recuperar aquel ambiente!)
22 Enero 2008 a 08:58
Make
Bueno, pues la cosa quedó clara, por si había alguna duda.
Aquí MANDAN ellos y punto.
No he visto ridículo mas grande por parte de la “organización”.
La peor parte se la llevaron los trabajadores, porque los únicos que estaban libres de movimientos y sin tener que dar explicaciones a nadie éramos nosotros cuatro.
Sufrí por los trabajadores, lo reconozco, pues de buena gana ,me hubiera sentado en alguna de las mesas con gente que aprecio y hubiéramos pasado una comida fenomenal. Pero no dejaba de pensar en el “aprieto” en que los ponía.
Pero bueno, comimos los cuatro juntos, como tantas y tantas veces, nos reímos todo lo que pudimos, (yo siempre le saco la parte positiva a las cosas), porque, no se si os lo he dicho, pero yo soy FELIZ. Y además tengo el don de darle las vueltas a las cosas.
Y lo del sábado fue la caricatura de lo que son: RIDíCULOS!!!!!!!!!!!!!!!!
22 Enero 2008 a 09:17
Yo estaba allí
¡Menudo espectáculo la MESA NÚMERO 6!
A la derecha de Sebastián Bosch, en el lugar preferente, María Dolores Granell Granell (Pilar se ha referido a ella como encargada de la casa de cutura; en realidad, brazo armado en el acoso laboral que impera en este ayuntamiento)
Más de la mitad de esa mesa dóciles -o acojonados- comparsas para que quedara claro que quien manda en el ayuntamiento son la pareja Sebastian/Lola.
22 Enero 2008 a 18:25
ciudadano
¿Cómo puede presidir un gobierno municipal un personaje con tan poco sentido de la educación y respeto a sus compañeros de corporacioón? ¿Como puede manejar a los empleados municpales a su antojo? ¿Tan acomplejado está? ¿Tan poca personalidad tiene que necesita ponerse en evidencia delante de todos? ¿Qué dicen o donde están los representantes sindicales en el Ayuntamiento? ¿Porqué tanta preocupación para no relacionarse con los ediles de la oposición? ¿Están amenazados o tienen algún problema de conciencia?
¿Cómo es posible que el Partido Popular de Rocafort no tenga a otros candidatos más preparados y menos prepotentes?
Si alguien inteligente, que lo debe haber, en el P.P. lee este blog que recapacite sobre la actitud de este Iltmo.Sr.Alcalde que con su actitud avergüenza a la clase política y sobre todo pone en duda su honorabilidad, honradez y es cualquier cosa menos ilustre.
Con ocultismo y desprecio al oponente, lo único que pone de manifiesto es su escasa capacidad democrática que le ha permitido estar donde está.
¿Por cierto, no hay ningún lugar en el municipio para celebrar esta comida?
31 Enero 2008 a 03:14
frus
Antonio Cortes?, que poderio, en la mesa del Alcalde. No?