3 de junio de 2008, martes

Hoy es martes de junio. El primero. Pleno Ordinario, pues.

La ausencia repentina de la secretaria general ha facilitado enormemente las cosa al equipo de gobierno municipal del PP. No hay secretaria, no hay Pleno.

Las bajas médicas son, generalmente, así: repentinas. Una no decide el día en el que un tablón le parte la falanges, ni tampoco la fecha exacta para que la gripe ataque sus defensas. Es cierto que existen bajas médicas programadas: un parto o una intervención quirúrgica, sin ir más lejos.

La secretaria general del Ayuntamiento presentó la suya el sábado 31 de mayo en el Ayuntamiento. Y el alcalde en funciones, Javier Almela, hizo lo que tenía que hacer: comunicarnoslo a los portavoces. O sea, que nada de aplausos y felicitaciones porque ejerciera su función, que es lo que Carlota Navarro pretendía ayer. Almela (“Pipo”), cumplió con su deber. ¿Que su manera de relacionarse institucionalmente con la oposición dista enormemente de la que nos dispensa el alcalde, Sebastián Bosch, y la portavoz del PP, Carlota Navarro? Sí. ¿La actuación de “Pipo” en ese aspecto puede calificarse de extra-ordinaria? Sí, sin duda. Porque lo ordinario en este Ayuntamiento y con este gobierno municipal son las malas formas, la mala educación y el desprecio. Pero nada más.

Hoy no se ha celebrado el pleno ordinario por un interés especialísimo de la portavoz del PP, Carlota Navarro. Es práctica habitual -en el funcionamiento de los ayuntamientos que viven situaciones “normales”- que ante la ausencia del secretario o secretaria municipal, el alcalde dicte una Resolución nombrando un secretario accidental. Y más todavía si hay una comisión y un pleno ordinario convocados desde antes de que la secretaria presentara su baja médica.

Pero en el Ayuntamiento de Rocafort, en manos de unos dirigentes reacios a observar la mínima disciplina democrática, muy poco de lo que ocurre allí dentro puede calificarse de “normal”.

Estoy dispuesta a mantener el beneficio de la duda en el caso de “Pipo”, -aun a riesgo de tropezar con la cruda realidad inmediatamente- y quizá cuando firmó la convocatoria del Pleno no le importó que el PP -su grupo- iba a estar en minoría hoy en el Pleno. Pero no me cabe ni la menor sospecha de que el resto de sus concejales, con Carlota Navarro a la cabeza, no tenían ni la mínima intención de sufrir una derrota en el Pleno.

Así lo planteé ayer en lo que hubo de haber sido una comisión de Hacienda, y así lo he planteado hoy en lo que había de haber sido el Pleno Odinario de junio. Carlota Navarro Ganau (CNG), empeñada en mantener que disponían de mayoría absoluta y que esa no era la razón para que no se celebrara el Pleno, sino que el único motivo era que no había secretaria, pretendía convencerme de que el número de los concejales del PP sumaban dos más de los que realmente había; o sea, que eran 5, pero que el alcalde votaba hasta dos veces: una como alcalde, y otra con el voto de calidad de alcalde = Aliaga + Navarro + Ana Lloréns + Quiñonero (¡aparecido!) + alcalde (Almela) + voto de calidad del alcalde (Almela)

Sostenía Navarro una argumentación tan disparatada, que le he enseñado a contar con los deditos; de paso, le he aclarado que el voto de calidad del alcalde solo es válido para disolver un empate. Y este no era el caso.

De la oposición estábamos presentes los 6 concejales, y del gobierno, sólo 5. Punto y final.

Pero la decisión ya estaba tomada: no habría Pleno. Y a estas horas, las 21,30h., aún no he recibido ni un solo papel firmado por el alcalde en funciones que comunique la no celebración del pleno, y las razones -argumentadas jurídicamente- por las que ha tomado esa decisión.

O sea, que el beneficio de la duda del que ha disfrutado hasta esta línea, se disuelve.

El grupo municipal socialista hemos presentado esta misma mañana este escrito dirigido al alcalde .

Los Lunes al Sol es la mejor ilustración que se me ocurre para esta “falsa quietud” que parece desprenderse de lo que está sucediendo.

Javier Bardem existe (¡afortunadamente!), y Javier Almela también. El primero en su personaje, y el segundo también.