10 de noviembre de 2009, martes
Cuando la realidad cruje, yo voy al cine.
Eso hice ayer; al salir del trabajo, compré una entrada y eché el cerrojo a mi jornada.
Entré sabiendo que algunos reputados críticos han reprochado a la cinta una falta considerable de emoción; pero nunca pierdo la confianza en el talento de Amenábar desde que, a sus 23 años, en su primera película, nos congeló en la butaca con aquella “Tesis” despiadada con el espactador ingenuo.
En una sala medio vacía, de lunes al anochecer, dejé en manos de un director excelente los ruidos de mis sentidos para el estrépito de cualquier sentimiento. Y estallaron.
Con un discurso técnico brillante y una audacia intachable, Amenábar entrega a la reflexión todo el dolor que brindan personajes tan estimulantes como Davus, o la serenidad virtuosa de Hypatia.

Sólo pido eso a cambio de lo que pago por mi entrada: que al otro lado de la cámara exista quien sea capaz de cargar la suerte en cada plano, que urda la trama que me retenga y que me conduzca a su antojo.
“Ágora” me ha conmovido, porque cuando sigo reconstruyéndola fuera de la sala sé que he visto algo muy cercano a este colapso de lo contemporáneo.






4 comments
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14 Noviembre 2009 a 11:33
Luis Linares
La película, además, pone de manifiesto el fanatismo de una Iglesia que, desde su toma de posesión como religión del Estado, eliminó de golpe los pequeños avances alcanzados por la mujer en su emancipación y la sometió abiertamente a la intolerancia de un ser superior: el hombre. La labor del cristianismo ha sido tan eficaz en ese sentido, que la mujer ha permanecido sometida desde entonces. Hay que esperar hasta su incorporación al mercado laboral, con la llegada de la Revolución Industrial, para que comience a ser consciente de su situación.
14 Noviembre 2009 a 23:53
AGORA
Molt bona.
Si no has vist Malditos Bastardos no te la pergues ……………!!!!!
15 Noviembre 2009 a 11:42
majo
La vi ayer. Buenísima. Conclusión personal: TODAS las religiones van de lo mismo. Para mi no son buenas, ninguna. En el fondo, intolerantes, todas persiguen un fin el poder, el control. Todas coartan, de una manera u otra, el acceso a la cultura de sus “manadas”. Y eso en los tiempos en que se ambienta la peli y hoy.
15 Noviembre 2009 a 18:46
amparosampedro
La religión debe vivirse de un modo íntimo, porque se trata de una vocación personal.
Lo peor siempre llega cuando se pretende imponer la moral religiosa (sea cual sea esa religión) como norma fundamental en el marco legislativo de un Estado.