Jueves 23 de febrero de 2012
Esta tarde a las 8 se celebrará el pleno ordinario del mes de febrero.
Como siempre, asuntos que te afectan estarán sobre la mesa. Y cuando finalice, tú tienes la palabra.
Confío en que el sentido común y el respeto presidan las intervenciones de todos. Y lo hago con convicción porque por encima de todo sigo creyendo en las personas, sean las que sean sus ideas.
Bienvenidos a vuestra Casa, al Ayuntamiento y a su órgano de gobierno político y participativo: el pleno.


3 comentarios
Feed de los comentarios de este artículo
25 febrero 2012 a 09:04
Una testigo
Señora alcaldesa: Leí su post y asistí al pleno. Y quiero expresar públicamente mi rotundo rechazo al comportamiento de algunos ediles del PP en ese acto.
1. Siguen reincidiendo en su postura de obstaculizar el normal desarrollo de las discusiones con actitudes de bufonismo gratuito, histrionismo burdo y simple mala educación que a cualquier persona de mediana inteligencia y sensibilidad molesta y ofende.
2. El señor Llácer, sobre todo, y aunque no es el único, sabe, como abogado que creo que es, que en el desarrollo de un juicio no duraría ni un minuto: el juez lo expulsaría inmediatamente de la sala. Esas interrupciones continuas, esos exabruptos, esa gestualidad cómica, esas risitas de pata de banco deben acabarse de una vez. Son una falta de respeto absoluta a toda la corporación, incluidos ellos, y al público que asiste.
3. Hasta un escolar sabe que, en un debate, se ha de respetar escrupulosamente el turno de proferencia (he dicho proferencia, no preferencia, por si acaso).
4. No pueden disimular que determinadas palabras como democracia les irritan, les sacan de sus casillas. Han confundido siempre -y siguen confundiendo- la mayoría de votos con la exposición de los datos y argumentos. Cuando la tienen, la imponen sin más, por insensatas u oscuras que sean las motivaciones; cuando no la tienen, reaccionan con pataletas de adolescentes maleducados.
5. Se deduce fácilmente que no me refiero a la exposición de las ideas u opiniones que, aunque sean disparatadas, son siempre legítimas, sino a una actitud inaceptable y a un reincidente comportamiento visceral e incontrolado. Y no sirven advertencias y peticiones. ¡Los modales, los modales!
6. Y una última consideración que me tiene perpleja. Ante el cúmulo de dimes y diretes, de noticias tergiversadas, de datos torticeros que se repiten una y otra vez, ¿no hay ninguna otra defensa que la réplica clarificadora, para ellos totalmente inútil? ¿Han de quedar sistemáticamente impunes? ¿Se puede extender gratuitamente el infundio sin que a los culpables les pase nada? Eso no es un juego político, es un desprestigio para una institución tan seria y necesaria como lo es un Ayuntamiento.
Reconozco que este es un comentario excesivamente largo, pero quería expresar mi condena más absoluta a ese comportamiento. El pueblo de Rocafort no se merece eso.
25 febrero 2012 a 20:15
X
Yo creo que el señor Llacer haría muy bien en dedicarse a escribir novelas fantásticas. Tendría más éxito y nosotros nos divertiríamos más.
En cuanto a la señora Carlota, creo que le hubiera gustado estar en las manifestaciones juveniles pero no con los estudiantes si no en el otro bando. le va la leña…
1 marzo 2012 a 00:19
jesús Garrido
cuantas cosas aquí para compartir