¡Adiós, Marceau! 

 

M.Marceau actuó en Valencia a principios de los 80, invitado por la primera Diputación democrática. Enric Peris, vicepresidente en aquellos años de la institución, evoca este recuerdo de su encuentro con el personaje:

EL SILENCIO ESTÁ DE LUTO
(Homenaje íntimo a Marcel Marceau)

Hace 25 años conocí al más grande de los artistas del silencio, Marcel Marceau. Vino al Teatro Principal y tuve el enorme placer de entrevistarme y compartir con él varias horas de su estancia en Valencia. Guardo el precioso recuerdo de aquel señor enorme, enorme y bajito, delgadito, “poquita cosa”, pero ya entonces, nadie en el mundo dudaba de la grandeza del personaje y de su arte convertido en “Bip”; un señor que afirmaba “vivir en un mundo de palabras vacías, con poco espacio para el alma”.
 
Nació en la alsaciana Estrasburgo el 22 de Marzo de 1923, vivió la II Guerra Mundial y sufrió la ocupación Nazi de Francia. Cambió su apellido judío Mangel por el de Marceau que ya quedaría para siempre en los anales de la historia del mimodrama. Supe que se unió a la resistencia y desde la clandestinidad falsificaba documentos ayudando a centenares de judíos a cruzar la frontera hacia Suiza….. Sí, fue un comprometido por la paz, por la libertad, por la esperanza. Hace unos años la Organización de Naciones Unidas, le reconoció su intensa búsqueda de paz y justicia en el mundo, nombrándole “Embajador de buena voluntad”.

Vuelvo a aquellos días de su estancia en Valencia, recuerdo sus encuentros con los medios de comunicación, y especialmente aquella frase “dicen que no hay que hacer hablar a un mimo”, seguida de una sonrisa y, para sorpresa general, un Marcel Marceau hablador, expresivo, gestos y manos jugando en cada respuesta, directa, precisa… “Soy un hombre que trabaja por la paz, que siempre ha luchado por el esclarecimiento del espíritu en el mundo. Arriba en el escenario siento que soy el sentimiento silencioso de toda una época”……. “Es importante vivir el presente, pero nunca olvidar el pasado. Soy un hombre realista que en el escenario se transforma en soñador. Uno a través del silencio también habla y toma partido” la pregunta siguiente era: ¿El silencio tiene límites?… “No, no tiene límites, el silencio es infinito, los límites los pone la palabra”. ¿Qué no ha podido expresar como mimo?… “La mentira, porque para mentir se necesita la palabra”.

Así era, fascinante, encantador, sin duda uno de los grandes genios del siglo XX. Hace 25 años y como si estuviera aquí, a mi lado, enamorado de la vida, irradiando una ternura de la que solo son capaces los escogidos del Universo… Recuerdo que hablando de la educación en democracia (el franquismo estaba latente), hizo un comentario que no he olvidado.. “Si se enseñara a los niños el amor por el teatro, la danza, la música y la poesía, estoy seguro de que la humanidad cambiaría. El mundo sería otro.”
Sublime Marcel Marceau, el poeta del silencio. Descansa en tu Universo.

  

(Enric Peris y Marcel Marceau en Valencia, 1981)