21 de febrero de 2008, jueves

Con esta Modificación, el PP pretende “legalizar” a toda prisa las irregularidades urbanísticas que hemos denunciado reiteradamente. Y en especial dos: el aumento de las alturas permitidas en el PGOU, y la edificabilidad de las parcelas.

Durante el pleno se perdieron en circunloquios para no responder a mi pregunta: “Con esta modificación, ¿serán legales las obras de las calles Francisco Carbonell, y Batalla de Almansa, y Mayor, y plaza de San Sebastián…y…?”

Silencio.

El día 18 de febrero (el mismo día en el que se celebró el pleno), el alcalde respondía por escrito a un serio apercibimiento del Síndic de Greuges. Esta alta institución de la Generalitat le exigía que se manifestara acerca de las denuncias presentadas en diversas ocasiones por un vecino de Rocafort, en las que ponía de manifiesto presuntas infracciones urbanísticas en la construcción de dos viviendas plurifamiliares en la calle Antonio Machado.

Y el alcalde afirma en su escrito: “…[en] la VII modificación puntual del Plan General, cuya información pública se ha aprobado en fecha 18 de febrero […] figura la elevación de las alturas edificatorias en todo el ámbito del municipio ya que las alturas previstas en el Plan vigente datan de 1990, habiendo quedado obsoletas […] La obra referida en la presente queja vendrá afectada por dicha modificación, quedando perfectamente legalizables las obras realizadas […]”

Ya véis, no se atreven a decirlo públicamente en un pleno, porque temen debatir con nosotros sobre lo que deciden. ¿Por qué? Porque saben que una decisión como esa pone de relieve que hasta ahora todo lo que han permitido contravenía las Normas Urbanísticas del PGOU, tal y como hemos denunciado repetidamente.

Pero la Modificación VII aún ahonda más en la destrucción de la tipología tradicional del casco antiguo. Y legalizará, de igual modo, las obras de la calle Francisco Carbonell, Mayor, y el resto. A partir de su aprobación, las parcelas podrán ser construídas en su totalidad; y no habrá obligación alguna de mantener, como exije el PGOU, el tradicional diseño que consistía en respetar la parte trasera de las parcelas de tal manera que quedaran reservadas como patios o jardines de la edificación principal. 

Todas las parcelas de las calles del conjunto del casco antiguo disponen -o disponían- de una planta baja y patio; y en algunos casos, de una pequeña escalera junto a la puerta principal para acceder a una planta superior. En caso de una nueva edificación, demoliendo la anterior, no podía ocuparse más superficie de esa misma parcela que la que ocupaba la edificación demolida.

A partir de ahora, se permite que las partes traseras de las edificaciones sean absorbidas por nuevas construcciones. En un única parcela donde cabían solamente dos alturas y era obligada la reserva de la zona posterior, ahora cabrán 3 por delante, y cuatro o más por detrás, dependiendo del nivel del suelo. 

La envergadura de todo esto merecía un estudio sereno y riguroso. Merecía un debate serio; porque la decisión de cambiar el diseño y la planificación del pueblo y aumentar aún más la población, obliga a tomar medidas sobre las infraestructuras, los servicios y las dotaciones públicas.

El PP ha apostado fuerte por imponer su modelo urbanístico para Rocafort. Y lo ha hecho del único modo que se atreve,  sigilosamente.

Ni ha tenido el valor para plantearlo públicamente y mucho menos para defenderlo políticamente.

Toda una declaración de principios que les califica.