6 de octubre de 2008, lunes

Mariano ha muerto en octubre y, ocurrencias de la vida, coincidiendo con el primer aniversario de la de Carlos Llamas.

Quienes conocimos a Mariano y lo quisimos, la muerte esta vez nos ha arrebatado a un hombre bueno, generoso, culto, ilustrado, ponderado, inteligente… A un hombre de ideas firmes, y de gestos conciliadores; a un hombre exquisito, y audaz en sus razonamientos.

Mariano era un caudal de luz para quienes tuvimos la suerte de compartirlo.

El domingo 5 de octubre, y tras una crisis repentina que lo llevó a un hospital, su hijo Mauricio le aconsejó que se durmiera. Y Mariano cumplió con la obligación ineludible de morir; agotando su tenacidad sin interrumpir el sueño para dejarse atrapar por la muerte.

Mariano Bayo, hombre elegante, perspicaz, de conversación brillante, socialista convencido, de humor finísimo y de humildad asombrosa; nuestro Mariano, Político y transgresor.

Capaz de interrumpir sus desvelos de hombre viejo y sabio, para marcar mi número de teléfono y decirme con una ternura indescriptible:«Estoy orgulloso de vuestro trabajo, Amparo. Nunca podré devolveros lo que estáis haciendo por Rocafort. Luz [su mujer] y yo, estamos ahí, no queremos que lo olvides». Y a mí me hacía temblar de emoción que él, viejo y sabio, me entregara trocitos de su tiempo para recordarme que todo sigue valiendo la pena.

Mariano Bayo González-Salazar ha muerto.

A Luz, todo mi reconocimiento; a Elena y a Mauricio, un cálido abrazo.

A los tres, mi enhorabuena por haber compartido la vida con un caballero irrepetible.