7  de diciembre de 2008, domingo

Regreso de un corto viaje familiar a Barcelona, y me encuentro con que la página web municipal anuncia una denuncia presentada contra mí ante el Juzgado de Guardia por  el alcalde Sebastián Bosch, en colaboración con la portavoz del PP en el Ayuntamiento, Carla Navarro.

Dice el texto que la difusión pública de datos sobre determinados trabajadores del Ayuntamiento puede constituir un delito. Dice más cosas: que hay ensañamiento contra dichos trabajadores por parte del grupo municipal socialista; y que se adjunta la reproducción parcial de mi blog para que el sr. Juez se lo lea y decida.

De verdad que no entiendo cómo es posible que públicamente el alcalde en persona se atreva a tanto, por tan poco.  Puedo componer varias conjeturas para intentar explicarme qué hay ahí dentro, en la Casa de Cultura, y desde hace tanto tiempo, para que el alcalde sólo sea capaz de reaccionar cuando entra en escena la familia Granell y cía. Pero no las voy a escribir aquí; y no permitiré que nadie lo haga. Lo he advertido centenares de veces: no admito elucubraciones sobre las personas y sus relaciones.

Y Sebastián Bosch también lo sabe.  Hace trece años, durante una cena privada que relato en la página situada en la zona de arriba de este mismo blog , “La que soy, y en lo que estoy”, ya se lo aclaré personalmente; y lo volví a hacer ante el juez cuando éste me interrogó como testigo en el juicio por acoso laboral del que Bosch y el Ayuntamiento que dirigía entre 1997 y 2006, fueron considerados responsables.

Lo que desconozco es si esta actuación de Navarro se debe a una muestra inquebrantable de lealtad hacia Bosch, viendo lo que sucedió durante el último pleno; y a la maltrecha imagen de autoridad que quedó del alcalde tras las intervenciones de varios de sus concejales en su ausencia.

Bosch & Navarro son magníficos aliados, y, posiblemente, ahora más que nunca se necesitan desesperadamente.

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