San José. 19 de marzo de 2009

Cuesta creerlo, pero nada de lo que suceda superará lo que habrá de venir.

Así ocurrió anoche, por ejemplo, cuando el alcalde Bosch acompañado del concejal Aliaga, sus esposas, y una parte de la delegación francesa que nos visita, acudieron a la recepción que ofrece conjuntamente la Diputación y el  Ayuntamiento de Valencia a sus invitados oficiales de Fallas.

El dato no tenía ninguna importancia, pero prefirieron ocultarlo; y eso es lo que lo convierte en relevante.

Había que ver a Aliaga ayer mismo por la tarde, despidiéndose de los concejales socialistas hasta la noche. “Nos vemos esta noche en el Poli”, informaba Aliaga a quien quisiera oirlo.

Una cena preparada para 60 personas esperaba en el Polideportivo; allí llegaron los concejales de la oposición, y unos pocos franceses. Casi media hora más tarde, alguien llamó al alcalde Bosch para preguntarle qué pasaba. “No, nosotros no vamos a ir. Cenamos en Valencia”. La sorpresa fue mayúscula; parte de la delegación iba llegando al poli por su cuenta. Pasadas las 23h. , algo más de 30 personas compartían el mal sabor de boca que deja una descortesía como ésa.

Cundió la indignación mientras la gente se preguntaba qué necesidad había de actuar de ese modo.

Nosotros, los que vivimos aquí, ya sabemos quiénes son el alcalde y sus concejales, pero ¿era necesario que mostraran a nuestros invitados, a los del Ayuntamiento de Rocafort, otra caricatura de sí mismos?

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