14 de abril de 2009, martes

Que el mismísimo Tribunal Constitucional vapulee al PP en las Cortes Valencianas por haberse negado reiteradamente a facilitar información a los parlamentarios de la oposición (en este caso, al extinto grupo de EUPV), por haber impedido que se formularan preguntas, por haber obstaculizado la comparecencia del conseller Blasco -solicitada en numerosas ocasiones por la oposición- , por haber interpretado torticeramente el reglamento parlamentario, por haber ninguneado los derechos y las obligaciones de la oposición, por haber menospreciado la legítima representación que ostentan…por, por, por…

Que eso haya ocurrido el pasado 23 de marzo en una sentencia del más alto tribunal de este país, no ha sido obstáculo para que el PP de mi pueblo y del vuestro volviera a aplicar el desprecio hacia los ciudadanos, y la mordaza a quienes representamos con toda legitimidad a un número muy importante de ellos.

El alcalde Bosch ordenó que los concejales socialistas dispusiéramos en total de QUINCE minutos para formular Preguntas y expresar Ruegos, en el pleno del pasado 7 de abril (3 minutos por concejal).

De los cinco concejales, únicamente Luis Linares pudo plantear las tres que había preparado; mientras Pilar Núñez desgranaba las suyas -sin obtener ninguna respuesta-, el alcalde Bosch la interrumpió: “el grupo socialista ha consumido su tiempo”, afirmó aliviado.

Cedió la palabra entonces al único concejal del grupo Acord Municipal per Rocafort, José Antonio González, que dispuso de QUINCE minutos para exponer las suyas; le sobró tiempo, y obtuvo en el momento respuestas a las cuestiones que planteó.

El bueno de José Antonio quiso cederme el tiempo que a él le sobró, pero el alcalde no lo permitió. La inconsistencia de su decisión, le salpicó encima cuando le dijo a González: “no, no puede cederle el tiempo que a usted  le ha sobrado a la portavoz socialista, porque es de uso individual”. Y se quedó tan agustito.

¡Por Dios, cuánta torpeza!

¿En qué quedamos, alcalde?, porque si el tiempo es de “uso individual” como asegura ¿por qué hay 15 minutos para un concejal, y sólo 3 para otros?

¿Tan molestas pueden resultarles nuestras preguntas? Sinceramente, me temo que sí; pero ni siquiera eso es razón suficiente para actuar como lo hace. No es, desde luego, el proceder que se espera de quienes gobiernan un municipio.

Las preguntas están ahí, y no vaya a creer el alcalde y sus secuaces* que es a mí -o a nosotros, los concejales socialistas- a quienes deben las respuestas, porque somos muchos más que cinco personas las que esperan explicaciones concretas de sus decisiones de gobierno.

La mordaza con la que pretenden silenciar nuestras dudas, o nuestras objeciones, o nuestras propuestas, no impide que sigamos trabajando. Está siendo duro, no lo voy a negar, pero ni la terquedad, ni la insolencia, ni la desgana cada vez mayor de quienes nos gobiernan, hace mella en el entusiasmo de quienes creemos que es posible -y necesario- hacer las cosas de otro modo. ¿Qué razones hay para callar? Ninguna, creedme. Ninguna.

 

* Si hay dudas sobre el significado, el diccionario de la RAE las resuelve en un santiamén. www.rae.es