13 de mayo de 2009, miércoles

Mi amiga Make fue entrevistada por Canal 9 el otro día.

En la puerta de un concesionario, una cámara de TVV y una periodista (¿?) querían conocer la opinión (favorable) de probables clientes acerca del Plan Prever que la Generalitat ha puesto en marcha para la compra de nuevos vehículos: 1.000€ de subvención por compra de coche nuevo, ó 500€ por la compra de uno usado, frente al Plan VIVE del Gobierno de España.

(Ya tiene narices que una periodista (¿?) incluya ya en su pregunta la reprobación al Plan del Gobierno; algo así como: “¿No es cierto que el Plan de la Generalitat beneficia más al comprador que el Plan del Gobierno central?”)

Cuando Make expresó su opinión, dijo exactamente lo que pensaba y por qué. Y lo dijo con conocimiento de causa porque su viejo R-5 (al que adoraba, por cierto) decidió descansar para siempre hace unos días, y no ha tenido más remedio que estudiar diversas ofertas para adquirir uno nuevo.

La respuesta de Make no gustó a la periodista (¿?), y ésta no dudó en hacérselo saber. “Lo siento, pero tienes que decir que estás a favor del Plan de la Generalitat; si no es así, no te saco”

Esta noche he saltado de la final de la Copa de El Rey al programa de TVV “Parlem clar” (advierto que estas terapias de choque con la realidad que me impongo, sólo pueden llevarse a cabo a sangre fría y con la cabeza en su sitio).

El elenco de contertulios que jalean, amplían, y cumplimentan el guión de la moderadora (¿?) del programa,  no ofrece dudas respecto a sus previsibles opiniones; periodistas (¿?) dispuestos a darse de codazos ante las cámaras para evidenciar ya no tanto su pleitesía al PP (el problema está en que, visto el panorama actual, ignoran a qué PP han de rescatar), como su desprecio a cualquier otra opción política, y muy especialmente a las progresistas y de izquierdas. Columnistas y periodistas (¿?) de la  COPE, El Mundo, ABC, y La Razón disfrutan de lo lindo los miércoles por la noche en el prime-time de la TVV, a costa de una sociedad -la nuestra- que no puede ver reflejada la pluralidad de su ciudadanía en la televisión pública que estamos soportando (económica y anímicamente hablando).

¡Joder, qué tropa!