24 de mayo de 2009, domingo

Lo leo y no lo creo. El Ayuntamiento de Rocafort quiere sumarse a la Carta de Buenas Prácticas que el conseller Blasco (el demiurgo del PP valenciano en momentos adversos) promovió hace un año aproximadamente.

Curiosamente,  la “Carta” ha dormido el sueño de los justos hasta hace unas horas, en que la habilidad del maestro en estrategias espúrias la ha convertido en noticia otra vez.

Blasco agita mediáticamente estos días el documento como ejemplo democrático de cómo el PP valenciano vela por los intereses generales frente a los privados, y de cómo asegura ese partido político la aproximación de la ciudadanía a las instituciones y su participación activa en ellas.

El número de ayuntamientos que hasta ahora se han sumado a esa “Carta de Buenas Prácticas”, o están en disposición de hacerlo,   es de 169 frente a los más de 540 que formamos la Comunidad Valenciana; lo que ya da una idea de lo poco atractiva que resulta, o bien porque los propios ayuntamientos del PP -la mayoría, en la Comunidad- han temido hasta ahora que adherirse a ella les obliga a cumplirla; o bien, porque se considera un ejercicio de cinismo intolerable habida cuenta de que quien la redactó (el Consell) es incapaz de cumplir no unos máximos -que es a lo que aspira el documento-, sino los mínimos que establece la ley.

Recordemos sino los más llamativos:

  • El Gobierno valenciano aún no ha recibido al colectivo de familiares y víctimas del accidente del Metro, del 3 de julio de 2006 (45 muertos).
  • El conseller Serafín Castellano, desde mediados de febrero en que se comprometió a hacerlo porque la noticia saltó a la prensa, aún no ha puesto a disposición de los diputados de la oposición los contratos públicos que firmó con la empresa “Taronchers” (de un íntimo amigo suyo)
  • Todos los contratos firmados por la administración autonómica con las empresas Orange Market, Special Events, y otras tantas de la presunta trama corrupta investigada por la Fiscalía Anticorrupción, siguen sin ser exhibidos ante la oposición como han reclamado centenares de veces desde el año 2003.
  • Las facturas y el entramado económico-financiero de CIEGSA, sigue siendo inaccesible para la oposición
  • Nadie conoce todavía cuánto nos costó la última visita del Papa a Valencia (verano de 2007)

etc.

Se me ocurren dos razones, como mínimo, por las que el PP en el Ayuntamiento pueda desear ahora sumarse a esta campaña propagandística:

  1. Cumplen una consigna de su partido, para colaborar en el maquillado urgente de la administración que dirijen.
  2. Quieren contrarrestar las críticas ciudadanas que reciben por su falta de transparencia, haciendo creer lo que ya nadie puede tragarse.

De paso, pondrán en marcha un “Buzón de los vecinos” (otro invento de la factoría Blasco), que consiste en establecer una relación telemática directa entre quienes gobiernan y cada vecino; de modo, que las peticiones, las quejas, o las aportaciones, se hagan individualmente y que sea el gobierno municipal de turno quienes las gestione directamente.

Así, de un plumazo, desinflan el movimiento social asociacionista, “apartan” a los partidos en la oposición del ejercicio público de representación política de los ciudadanos, y se aseguran el contacto directo con cada vecino fomentado el individualismo que es, al fin y al cabo, el espacio en el que el PP se mueve con mayor soltura porque es ahí, en el cara a cara, donde puede intervenir directísimamente sobre la voluntad de las personas. 

No me digáis que el cinismo de esta estrategia no resulta asombroso.

Aquí en Rocafort, tarde o temprano Sebastián Bosch llevará al Pleno la “Carta de Buenas Prácticas” y el “Buzón”; Carlota Navarro defenderá apasionadamente su contenido, Llácer removerá las emociones de los incautos; y los tres se presentarán como ejemplo de la transparencia en la gestión y del respeto institucional, y adalides de los usos y de las formas democráticas.

Yo, desde ya, les pediría que libraran a los presentes en ese pleno de la vergüenza ajena a la que los pueden someter. Y que, si en algo les importa la dignidad de la institución pública que dirijen, se abstengan de más malabarismos cínicos en público.

Gracias de verdad.

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