31 de julio de 2009, viernes.

Amar es un verbo sencillo que explica un sentimiento humano bondadoso y honorable.

Cuando Ali MacGraw le explicó a Ryan O’Neal, en la película Love Story (1970), que “amar significa no tener que decir nunca lo siento [a las personas que amas]”,  acuñó una frase que hoy tomo prestada.

Esta mañana, tras la previsible desconvocatoria del Pleno extraordinario que había de celebrarse, el alcalde se ha sacado de la manga una convocatoria extraordinaria y urgente en ese mismo momento para someter a la aprobación del Pleno el nuevo Convenio con ECOEMBES, SA

Ha olvidado el alcalde que los plenos no puede convocarlos de repente e “in voce”, sin que todos los miembros de la Corporación tengan la oportunidad de conocer de antemano su intención. Y ha “olvidado” también que la urgencia de la convocatoria hay que justificarla y razonarla.

Su primer “olvido” no ha podido ser subsanado ni siquiera por el secretario (cosa, que al alcalde se la trae al fresco); y para el “segundo” contaba con Carla Navarro.

Sostenía Navarro para defender la urgencia, que el plazo para sumarse al Convenio finaliza el 16 de agosto; y que si no pasaba por el Pleno, Rocafort tendría que hacer frente a los gastos de reciclaje y de clasificación de los residuos.

A primera vista puede parecer razonable tanta prisa, si no fuera porque:

–  el Convenio que vamos a renovar finalizó ya hace trece meses (el 1 de julio de 2008)

– la orden de la Conselleria que expone el nuevo Convenio se publicó en el mes de febrero de 2009

la Conselleria lo comunicó al Ayuntamiento el pasado 23 de junio

– el Pleno se reunió ya en sesión extraordinaria el pasado 2 de julio, y hubiera podido tratarse en él

– la Conselleria reclamó al Ayuntamiento el Convenio el pasado 14 de julio

– el PP ha esperado al último día hábil del mes de julio (agosto fue declarado inhábil a todos los efectos por el PP) para traer el asunto al Pleno.

Cuando hemos puesto de manifiesto todos esos antecedentes, y hemos mostrado nuestro desacuerdo tanto por la forma en que están dirigiendo la administración municipal, como por la falta de interés que dispensan a los intereses generales teniendo como tienen, además, una dedicación retribuida de cuatro horas diarias, el alcalde ha echado mano de su amplio repertorio de salidas de tono y bravuconadas, y me ha espetado con desprecio evidente: “¡¡Cómo se nota que usted no ama el pueblo de Rocafort!! “, y ha seguido en un tono de voz más bajo: “¿¿Cómo va a amarlo si ni siquiera es de aquí??”

 

 

 

 

Amar a Rocafort en estos tiempos revueltos que con tanto afán promueve el PP local, significa no tener que decir nunca lo siento a los vecinos y vecinas de este pueblo bendito que confían en el trabajo responsable y honrado de sus representantes públicos.

Me temo que cada uno de los concejales del PP ya hayan tenido que entonar demasiadas veces un “lo siento” , por quebrar las legítimas aspiraciones de bienestar y de mejora de la calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas de Rocafort; y por las múltiples muestras de de sectarismo y de desprecio público que han infligido a amplios sectores de nuestro pueblo.

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