Esto que escribo va por AVELINO y por LUCAS

Ambos intervinieron el 11-09-09, a las 22,02h el primero, y a las 22,11h el segundo; y están pendientes de ver publicados sus comentarios (lo haré inmediatamente aquí mismo, aunque la fecha y la hora cambiarán)

Por lo tanto, y hasta que no aparezcan en pantalla, nadie -excepto yo, que mantengo la moderación en el blog para evitar salidas de tono y acusaciones anónimas dirigidas a terceras personas-  sabe todavía que AVELINO firmó un comentario el viernes 11 de septiembre a las 22,02h

Lo sorprendente es que LUCAS sí que lo debía saber porque ese mismo día, unos minutos más tarde, le da la bienvenida y muestra su alegría por su regreso a este blog.

¿¿¿Cómo es posible que uno sepa que el otro ha escrito si no estaba publicada su intervención???

¡Vaya por Dios!

No es la primera vez que ocurre; pero es que hoy he finiquitado mi última semana de vacaciones, es domingo de septiembre, la tormenta sobrevuela Rocafort sin acabar de decidirse a descargar todo lo que tiene en la panza (¡horror!), me he leído todos los comentarios publicados desde el pasado domingo … y me he dicho: “Oye, ¿por qué no empezamos el nuevo curso poniendo las cosas en su sitio?”

Oye, y sí.  Lo he hecho.

Esto no es un “post”, es un divertimento dedicado a quien invierte más tiempo en intentar ridiculizar lo que pienso y escribo, que a resolver codo con codo -con las manos abiertas sobre la mesa y con un debate a la altura de las circunstancias- la tristísima situación general de Rocafort, y el peligroso futuro que tanto AVELINO como LUCAS están dispuestos a suscribir.

¿Dos caras de la misma moneda?

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