26 de septiembre de 2009, sábado

La cosa está que arde; y los ciudadanos de a pie observamos abochornados quién y cómo ha encendido la mecha.

Quienes a duras penas comulgan con el Estado de Derecho y remolonean descaradamente frente a la separación de Poderes (Legislativo, Ejecutivo y Judicial), están viviendo su momento de gloria. Los demás asistimos pasmados a un espectáculo terrible para la Democracia y las garantías Constitucionales.

Que la amistad manifiesta y pública que une al presidente de la Generalitat con el presidente del más alto Tribunal de Justicia valenciano, haya dejado indemne a la primera autoridad de la Comunidad valenciana pese a las pruebas que lo acusaron formalmente, demuestra que todo es lo que parece.

Sin trampa ni cartón: las amistades de nuestro presidente son tan valiosas para él, como nefastas para quienes defendemos justamente lo contrario de lo que ellos han hecho.