8 de octubre de 2009, jueves

Ésta es la rabiosa actualidad: el secreto de sus ojos, y las miradas furtivas (que de eso habla Campanella en su película, y de eso sabe un rato su protagonista, Ricardo Darín)

El ejercicio de la memoria ilumina el presente, a eso vamos pues.
Así transcurrió el pleno ordinario del pasado 6 de octubre; y para entender y ahondar en lo que sucedió, y encontrar una explicación a lo que pueda suceder, sólo necesitamos recuperar la memoria, fijarla en nuestra retina y acompasar el pasado reciente con el presente.

11 de la mañana. Se desparraman sobre la mesa del Salón de Plenos 21 puntos de un Orden del Día que deja estupefactos a los presentes entre el público. (El estupor no dejará de crecer durante las más de cinco horas que durará el pleno)

Los concejales del PP se arrellanan en sus asientos con desgana evidente.
Llácer resopla como quien advierte que no aguantará hasta el final.
Almela juguetea con un artefacto tecnológico de última generación. Él sabe que tiene que aguantar hasta el final, especialmente hoy.
Como Carla, que calza gafas nuevas y el mismo porte antiguo que a ella misma le resulta ya insuficiente.
Como Ana, que sujeta con fuerza los papeles que acabará perdiendo.
Como Aliaga que cruza las manos sobre la nada que atesora.
Como Quiñonero, del que apenas queda el recuerdo salvo el rastro de las nóminas que percibe.

El alcalde, visiblemente nervioso desde el minuto 1, impide que conste en acta el motivo por el que el concejal socialista Luís Linares no está presente. (No hay razón, pienso)

Bosch pretende pasar por el Pleno los más de 400 decretos que ha dictado entre el 29 de mayo y el 2 de octubre. Imposible, alcalde: más de la mitad no están en el expediente. Es el minuto 2, y parte de su bancada ya se remueve.

La información periódica contable, algunos informes desfavorables de Intervención, la creación de un plan anual de inspección tributaria (¡bingo!) … pasan los puntos y el alcalde no admite preguntas. (Sí hay razones, pienso)

Anaentra la pista. Ella solita, sin red … y salta: 1. Inicio del expediente de explotación del Centro de Día (miro el calendario: 6 de octubre de 2009) Tic-tac-tic-tac … consume el par de minutos que el alcalde le concede, mirándome sin verme … (¡no hay red, Ana, no hay red …!) y se equivoca de punto del Orden del Día. ¡plas!

Que sí, Ana, que sííííííííííííííí … que inicies el expediente ya, por favor, que a qué esperas, mujerrrrr, a qué esperas…. Ya. Empieza. ¡Ya!

Regresa a la pista, pero sigue sola. El lenguaje de los cuerpos es transparente, ni uno solo de sus compañeros la escuchan con el afecto que merecería el esfuerzo que está haciendo esta chica por ellos: 2. Aprobación proyecto de explotación del Centro de Día. Y habla. (¡Dos minutos!, refunfuña el alcalde).
3. Aprobación de Pliegos para la Contratación del Centro de Día (¡Dos minutos!, vuelve a refunfuñar el alcalde).
Y Ana sigue hablando sin pensar, porque su intervención la está engullendo, y viajan juntas a la boca de su estómago para devorarse una a otra: Ana y su intervención leída, la verdad que no lee y Ana … Es un mal trago, lo sabemos.

¿Lo sabías, tú, Ana?

Un edificio acabado y cerrado durante casi tres años. Más de 500MIL€ de inversión pública, 20 plazas, 10 en el aire, y la Generalitat por medio … ¿concertadas? ¿vendidas?
¿Qué vamos a hacer, Ana? ¿Cuántas podemos asegurarles a los vecinos de este bendito pueblo? ¿En qué condiciones? ¿Qué le vas a entregar a una empresa privada? ¿El edificio entero? ¿Con o sin terraza? ¿Les pagamos el agua, Ana? ¿La luz, el gas, la electricidad, el personal de recepción…? ¿Qué hacemos con las consultas de Pediatría que la Conselleria de Sanidad ya ha ordenado -por indicación del alcalde- que ocupen una parte del edificio? ….

Mmmmm…. Te enfadas con razón. El secreto de sus ojos, recuerda…: mira a tu alrededor, eso es lo que hay … silencio indolente. Y tú, sin red.

Llega la Modificación Puntual núm. VIII del Plan General. El concejal Almela carraspea y de los dos minutos que el alcalde -magnánimo que es él- le concede, apura hasta el último segundo sin palidecer.
Los viales -públicos- de Santa Bárbara pasan a convertirse en privados. No se admite ni una sola alegación de las centenares que se presentaron. Se incorpora el nuevo proyecto de reorganización de accesos a la urbanización desde la carretera de Bétera que la Diputación ha redactado, publicado y licitado en el tiempo record de ¡tres meses!
Punto y final. Último segundo del último minuto.

Pilar Núñez tampoco necesita descomponer su gesto. ¿Por qué interviene la Diputación si ustedes nunca aceptaron que esta Modificación afectaba a la red primaria de carreteras? ¿Por qué se incluye el proyecto de los nuevos accesos y el texto, sin embargo, se mantiene intacto? ¿A qué estamos jugando?
¿Son los viales de Santa Bárbara privados? Si lo son, ¿cuántos años lleva el Ayuntamiento pagando la iluminación de unos viales privados? Y si no lo son, ¿por qué a partir de este momento se impedirá que los vecinos de otras urbanizaciones al norte de ésta, puedan cruzarlos libremente? ¿? ¿? ¿?
A Almela le aburre enormemente tener que defender lo que es evidente; por eso dice lo que piensa: vamos a ver: se cierran los viales para impedir que pasen vehículos porque resultan molestos, y para garantizar la seguridad de los residentes en Santa Bárbara”. Es de agradecer que no se ande con pamplinas; que no se enrede en discursos confusos. En todo eso la experta es Carla, ¿por qué tendría él que intentar emularla?. Lo mismo pienso yo.

Ahora ha de defender la concesión de distinciones a determinados miembros de la Policía Local, pero Javier tampoco va a inmutarse.

A saber: 1 de la madrugada del 16 de marzo de 2007. Agentes interinos realizan labores de seguridad ciudadana en un control de la Policía Local de Rocafort en el pk 5 de la CV-310 (término municipal de Bétera). Un vehículo se salta el control y se inicia una persecución. Los dos coches patrulla de Rocafort persiguen al sospechoso atravesando los términos municipales de Bétera, Rocafort, Godella, Burjassot y Paterna. El perseguido se incorpora contra dirección a la carretera, los coches patrulla hacen lo mismo. Un taxista se cruza en ese infierno, el choque es frontal. Los dos agentes de una de las unidades, sufren en sus carnes la colisión. (Uno de ellos permanecerá hospitalizado varios meses)
La otra unidad persiste, y finalmente aborda al conductor huido en el término municipal de Paterna. Se le registra y la Policía se incauta de un papel “con aspecto blanco, que podría tratarse de una papelina de cocaína” (sic)

Eso es lo que sabemos. Nada más. Constan en el expediente los partes de la policía de Godella y el de la Policía Nacional de Paterna. Ni rastro del parte de la Policía Local de Rocafort. Imposible acceder a los expedientes personales de los agentes que han participado en esa actuación.

Sé algo más: que la proporcionalidad de las actuaciones de la Policía Local es fundamental para evaluar el éxito o el fracaso de sus acciones. Y que esa proporcionalidad debe preverse concienzudamente para que los daños colaterales que pudieran provocarse nunca superen la gravedad del delito que se persigue. No lo digo yo, lo dice la ley que regula el funcionamiento de la Policía Local en el ámbito de la Comunidad Valenciana.

Y eso es lo que le pregunto a Almela, para asegurarme si él también lo sabe.
Y más, le digo: que no deja de resultar curioso que ahora, casi tres años después de aquella trágica madrugada, se quiera iniciar un expediente para la concesión de distinciones a los hombres que participaron en aquella persecución. Me pregunto y le pregunto: ¿por qué no se hizo cuando el agente al que le fue declarada una incapacidad permanente abandonó el hospital? ¿Por qué, por qué ahora?

Nada de lo que aparece en el expediente ayuda a entender qué sucedió, y por qué sucedió. Y Almela permanece callado; ni siquiera su actitud me aconseja votar favorablemente. Tampoco disponemos de todos los datos para decidir un voto negativo. Y Almela sigue callado.

Yo no tengo nada más que añadir sobre el asunto, pero quizá Almela sí tenga razones para reflexionar. O quizá no.

Ésta es la rabiosa actualidad: el secreto que guardan los ojos y que convierte en furtivas las miradas. Pasado que ilumina el presente.

Volveré pronto porque aún quedan las miradas de Llácer, los exabruptos de Carla y unos ojos que apenas guardan ya ningún secreto.

¡Feliz puente!

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