17 de octubre de 2009, sábado.

La concejala soy yo, y la calle, los últimos 40 metros de Dr. José Vilella hasta su cruce con la calle Bonavista, en el número 16 que es donde yo vivo.

Durante más de 12 años (mucho antes de que yo accediera al ayuntamiento como concejala), los vecinos de la zona, y todos los que han tenido que sufrir su estado de abandono para llegar al Parc de la Llum o para acceder a sus viviendas, han puesto de manifiesto ante el Ayuntamiento el peligro de ese tramo. Nunca hasta ahora han sido reparados los innumerables baches, ni las piedras que se desprendían de un firme cuarteado que iban colándose hasta la misma carretera de Moncada …

La gente albergaba pocas dudas acerca de la razón por la que esa calle mantenía ese aspecto y no garantizaba la seguridad de los usuarios:  yo vivo aquí.

Al alcalde no le importó que durante años las quejas se hubieran multiplicado, ni que las personas mayores no se atrevieran a pasar por la calle, ni que los niños pudieran sufrir un accidente … el alcalde, complacido de poder señalar de manera evidente quién es de su agrado y quién no (un ejercicio de autoafirmación personal muy frecuente en él), convirtió este tramo de calle en un “trofeo” que exhibía sonriendo como si en él pendiera mi propia cabeza.

Antes de que las obras del Plan Zapatero comenzaran, Bosch y su equipo vislumbraron los problemas que se les venían encima. Problemas, por otra parte, que se hubieran evitado con una completa información a los afectados mucho antes de que entraran las máquinas (que nadie olvide que el PP aprobó esas actuaciones el 20 de enero), con una buena planificación, y evitando a toda costa la proximidad de las Fiestas.

Relaté aquí mismo, que a mi regreso de unas cortas vacaciones (en la madrugada del 15 de agosto), encontré unas señales en mi calle que anunciaban el inicio de obras de reparación el 17 de agosto. No me lo creí. Esta calle no estaba incluida en las que el PP propuso para que fueran financiadas por el Plan Zapatero, y en el presupuesto no había consignada cantidad alguna para el arreglo de calles. Nadie de los que vivimos aquí fuimos advertidos del inicio de las obras (salvo por la colocación, 48 horas antes, de las señales ya citadas)

Un par de días más tarde, apareció un cartel que anunciaba la inversión de la Diputación correspondiente al PPOS de 2007 (alguien creyó leer PSOE 2007, y difundió su enfado “porque el PSOE le estaba arreglando la calle a la concejala”. ¡Pa’ morirse!)

La obra de Dr. José Vilella avanzaba: instalaron ¡5 farolas en 40 mestros! -una barbaridad que choca con la inversión anual de centenares de miles de euros para el desarrollo de un plan de ahorro energético-, cambiaron tres veces la posición de las farolas y de las arquetas, rectificaron los bordillos dos veces, renovaron toda la acera de la fachada lateral de mi vivienda (ignoro la razón, porque las dos farolas de ese tramo siguen intactas)

Y la obra ya está casi lista.

Ahora está sucediendo lo que el alcalde y los suyos preveyeron: las obras de la plaza de San Sebastián y de las calles Bonavista y Toledo, están socavando la paciencia y el ánimo de los vecinos, y de los comerciantes y sus intereses.

La indefinición del proyecto (ya exigimos cuando lo presentaron que un proyecto que nos cuesta 70mil euros, ha de ser completo, riguroso, clarísimo y fácil de entender para ser ejecutado sin dudas, ni imprevisiones), mantiene en vilo a centenares de personas que llevan sufriendo casi tres meses de zanjas abiertas y cerradas repetidamente, de roturas de canalizaciones, de ruidos, de suciedad, de retrasos … y mientras todo eso ocurre, esas mismas personas miran a la calle Dr. José Vilella …

Estaba todo previsto, porque el alcalde y los suyos saben que cuando el desánimo cunde entre los vecinos no hay mejor defensa que un buen ataque (es práctica habitual de los políticos cobardes). ¡Y aquí está la calle de la concejala para que sirva de ataque!

En determinados casos es tan eficaz la agitación que alientan, que algún vecino ha llegado a “exigirme” que arregle la plaza de España de una vez con la misma celeridad que “me” he arreglado mi calle. (Increíble, pero cierto)

Comprendo perfectamente a quienes están buscando una explicación convincente al desastre que están viviendo en la puerta de su propia casa: en Toledo, en Bonavista o en la plaza de San Sebastián. (Yo la llevo exigiendo como concejala desde el 20 de enero de este año.)

Y confío en que las tretas urdidas por el equipo de gobierno municipal (10mil€ mensuales por sus servicios) para encubrir su pésima gestión y su irresponsabilidad manifiesta dirigiendo hacia los demás (hacia mí, en este caso) la sombra de la sospecha, sean consideradas como lo que son: un insulto a la inteligencia de los ciudadanos.

Por cierto: el Gobierno de España ha ingresado al Ayuntamiento el dinero para finaciar las obras que el PP decidió (pl. San Sebastián, Trassagrario, Bonavista, Toledo y avda. López Trigo). ¿Sabéis qué ha hecho el Ayuntamiento con ese dinero?,  una imposición a plazo fijo durante 5 años.

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