5 de noviembre de 2009, jueves

Ahora que al president de la Generalitat le ha dado por abominar de la política (una idea del inefable conseller Blasco, sin duda) para que los ciudadanos sigan aborreciéndola un poco más cada día,  y así dejar el territorio libre para que la economía (en su sentido más despreciable) campe a sus anchas de la mano de este PP que nos gobierna; ahora precisamente, en Rocafort tenemos un ejemplo estupendo de lo que el president Camps quiere decir cuando se pone demagogo y repite machaconamente desde hace unos días:  “¡menos política y más economía!”

Resulta que las obras del Plan Zapatero en Rocafort fueron adjudicadas a una empresa: BM3-Obras y Servicios; y resulta que esa empresa  subcontrató a otra de nombre “Alma Valenciana” (¡por Dios, qué nombre!) para que hiciera el trabajo.

“Alma Valenciana” fue la encargada de contratar a las personas de Rocafort en situación de paro (como obliga el Plan Zapatero) para que obtuvieran un contrato durante el tiempo que duraran las obras. Un contrato digno, se entiende; y en unas condiciones laborales que no menospreciaran la dignidad de los propios trabajadores.

A finales de agosto, la empresa comenzó a distribuir a sus trabajadores en Rocafort en otros municipios donde tenía otros compromisos adquiridos (e incumplidos); de modo que los peones de aquí habían de desplazarse varios kilómetros (Alicante, Murcia, Castellón, Picassent …) con el consabido perjuicio económico para ellos.

En las nóminas, los trabajadores fueron constatando que se les descontaba los días de lluvia, los festivos, los fines de semana, las horas invertidas en la revisión médica obligatoria … que las jornadas de 10 horas diarias se contemplaban como jornada habitual (que en la Construcción es de 8horas y media), que el salario mensual estaba por debajo del precio que obliga el convenio de la Construcción …

Los trabajadores -no lo olvidemos: vecinos de Rocafort en situación laboral precaria- intentaron que la empresa les explicara por qué  su salario no era ni por asomo el que les correspondía. La única respuesta que obtuvieron fue la amenaza -velada- de despido (“¡menos política y más economía!”)

Intentaron que el alcalde les recibiera para exponerle la situación.

¿Por qué?, pues porque se trata de una obra que está haciendo el Ayuntamiento, porque el dinero con la que se está financiando es dinero público, porque ese dinero ya está ingresado en el Ayuntamiento … en fin, ¡por puro sentido común!

¡Cómo no van a acudir al alcalde los trabajadores de Rocafort contratados para una obra municipal, financiada con un plan especial para paliar el paro en el municipio, y explicarle el “chanchullo”  que las empresas se han montado! 

A Sebastián Bosch no le parece importante el asunto (“¡menos política y más economía!”) porque han pasado más de dos meses sin que los haya recibido.

Durante el pasado pleno de octubre, ya le preguntamos si había establecido  algún control en relación a los contratos de personal suscritos por la empresa adjudicataria o por otra. Silencio (“¡menos política y más economía!”)

Esta semana, algunos trabajadores pidieron reunirse con los encargados de “Alma Valenciana” y de “BM-3 Obras y Servicios”, para intentar encontrar una solución a lo que, a todas luces, es un trato injusto.

La reunión transcurrió sin sorpresas: una parte sabe que tiene ganada la apuesta (“¡más economía!”), y  la otra arriesga todo porque apenas tiene nada (“¡menos política!”)

A pesar de todo, salieron con la impresión -mejor: con la esperanza- de que reclamar lo que era de ellos nadie podía entenderlo como una grosería.

Se equivocaron. Ayer miércoles, a media tarde, recibieron la carta de despido.  

¡A mí, que nadie me cuente milongas! El Ayuntamiento es cómplice de actuaciones como ésa porque ha renunciado a ejercer la acción política que garantice que nadie negocie con la dignidad de las personas, y mucho menos con dinero público.

Si el Ayuntamiento adjudica una obra que cuenta con una financiación especial para cumplir un objetivo: paliar la situación laboral de los parados del municipio, ha de cumplir con su obligación que no es otra que velar por el cumplimiento a rajatabla de las condiciones exigibles en materia laboral.

¡Es indecente que con el dinero público se sirvan en bandeja oportunidades de “negocio sucio” a costa de un puñado de parados!

Pero, ¿dónde estamos?¿qué es todo esto? …  Pues ni más ni menos que las acciones de un gobierno autonómico y de un gobierno local que brinca con las manos llenas al son de “¡¡menos política y más economía!!”.

¡Insolentes e insaciables!

Éste es la reclamación ante la alcaldía: http://socialistes-rocafort.com/documentos/escritos_gms/trabajadores.pdf

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