26 de noviembre de 2009, jueves

El Tribunal Supremo “tumba”  el recurso de Súplica que elevó el PP municipal para evitar devolver el IBI de 2004 que cobraron irregularmente a los vecinos y vecinas de este pueblo bendito (que también es el mío, sr. alcalde)

La historia se remonta al 30 de diciembre del año 2003 , cuando el equipo de gobierno municipal, que acababa de ganar las elecciones municipales de ese año por mayoría absoluta, publicó en el BOP (Boletín Oficial de la Provincia) la subida de un 50% del IBI para el año 2004.  Lo hizo sin tener en cuenta que el plazo de alegaciones no había vencido, y lo hizo -como es habitual es su forma de proceder- convencido de que ganar unas elecciones es patente de corso para hacer y deshacer a su antojo.

Los Socialistas de Rocafort le pedimos que rectificara, y que no cobraran el IBI que habían aprobado irregularmente. El concejal de Hacienda de entonces y de ahora, Alejandro Llácer (¡todo un portento en la gestión pública!), sacó pecho y arremetió contra el grupo municipal y la dirección socialista interpretando una clase magistral sobre Derecho Administrativo.

A pesar de su “seguridad” de jurista (así se califica a sí mismo), convocaron un pleno en febrero de 2004 para intentar dar validez a la “chapuza” del 30 de diciembre anterior. Los socialistas les insistimos una y otra vez en que no siguieran adelante, porque eso provocaría una situación económica municipal catastrófica. No les importó. El IBI del año 2004 se cobró, y recaudaron 440.000€ irregularmente.

En vista de su actitud, la dirección Socialista local y el grupo municipal presentamos un recurso al Contenciso Administrativo, y la Sala nos dió la razón: la aprobación de la nueva ordenanza del IBI era irregular.

Sin embargo, la osadía de Llácer, del alcalde Bosch, y del resto de su equipo, no tiene límite. Con la sentencia en la mano, tuvieron la desfachatez de afirmar públicamente que no aclaraba el asunto.

A las puertas de las elecciones municipales de 2007, y para dilatar en el tiempo la sangría económica que iba a significar la devolución del IBI, decidieron presentar un recurso ante el Tribunal Supremo. En la calle, -y para salvar la cara- explicaron que se habían dirigido al alto Tribunal para que aclarara la sentencia que había dictado la Sala de Valencia; callaron la verdad,  y nunca dijeron que en realidad le habían suplicado al Supremo que no se hiciera efectiva la sentencia.

Esta misma tarde, nuestro abogado nos ha comunicado que el Supremo ha dictado sentencia (inapelable): rechaza la Súplica y declara sin efecto la ordenanza que regula el IBI de 2004.

A los vecinos y vecinas de Rocafort, el Ayuntamiento les devolverá el IBI de 2004. 

Lo que yo quisiera ahora es que la arrogancia, la prepotencia y la pésima gestión que caracterizan a estos hombres y mujeres que nos gobiernan, la pagaran de su bolsillo. Pero no es posible, por eso es tan importante saber que cuando depositamos nuestro voto en una urna estamos decidiendo en manos de quién estamos dispuestos a dejar la dirección y el control de los bienes y los servicios públicos.

Lo mínimo que espero, eso sí, es que ninguno de ellos –Sebastián Bosch, Agustín Aliaga, Alejandro Llácer, Carla Navarro, Javier Almela, Ana Llorens y Jesús F. Quiñonero- se atreva a cobrar ni un solo euro por la devolución de su IBI, contra la que tanto dinero público han malgastado.

Y si aún queda alguien ahí capaz de avergonzarse, que dé un paso al frente y que conjugue en presente el verbo dimitir.

Se acabó la historia.

Anuncios