28 de diciembre de 2009, lunes

Confundir la réplica con el insulto es una banalidad propia de quienes aceptan con seria dificultad que la Democracia tiene reglas que garantizan su eficacia.

El pleno de hoy ha sido una “mascarada” para pervertir otra vez los usos de la democracia más elemental;  esas reglas -contrariamente a lo que opina el PP de mi pueblo- no consagran que 7 es la mayoría aboluta que permite el despotismo (y el nepotismo), sino que ofrecen la oportunidad de establecer debates, rendir cuentas y ajustarse a la fiscalización imprescindible para proteger  al propio sistema (democrático) y a la ciudadanía, de cualquier capricho personal.

Estos principios, perfectamente asumidos por quienes creen de verdad que su función pública únicamente debe estar al servicio del interés público, provocan en los concejales del PP toda suerte de reacciones en cadena: gritos, aspavientos, burlas, risas, enfados, silencios y burdas provocaciones.

El de hoy ha sido el repertorio habitual interpretado por el elenco de siempre: Llácer & Navarro, unidos en la adversidad más que nunca, han interpretado un dueto patético (y no ha sido patético por el contenido de sus discursos, que califico de escalofriante, sino por lo que significa asistir en directo a la sumisión de uno frente al “poder” que despliega frente a él la otra)

En cualquier caso, no ha sido la actuación de Llácer & Navarro la que merece más atención: al fin y al cabo, por una parte, el derrotero que ha tomado Llácer  para lograr su legítimo objetivo de encabezar la próxima lista municipal de su partido, es una decisión personal que no me corresponde calibrar. Y por otra, el comportamiento maleducado y soberbio de Navarro, diga o haga lo que sea, no es un descubrimiento excepcional.

Por eso,  hoy me he fijado muy especialmente en el resto de los concejales del PP; y de entre ellos, me ha sorprendido que Ana Llorens perdiera los estribos hasta el extremo de agitar los brazos con una rabia que me ha resultado francamente impactante.

“Malversar”  es un verbo doliente, lo sé; pero existe para expresar con absoluta claridad que el dinero público no se destina a la función que corresponde:

  • RAE 1. tr. Apropiarse o destinar los caudales públicos a un uso ajeno a su función.
  • Diccionario de la Lengua Española -Espasa Calpe, www.wordreference.com : 1. tr. Invertir o gastar indebidamente fondos ajenos

No es necesario imaginar la imputación de un delito para comprender cualquiera de los ejemplos que existen aquí y que ilustran el significado de ese verbo.

  1. Mantener cerrado durante más de tres años un edificio que ha costado más de 500.000€, cuya función inicial era prestar servicios de atención como Centro de Día, es gastar indebidamente recursos públicos.
  2. Convertir una instalación municipal, cuya función inicial era prestar servicios y recursos Culturales en su más amplio sentido, en un contenedor incontrolado e incontrolable de nóminas, es gastar indebidamente recursos públicos.
  3. Perder los ingresos de más de 3 años que habrían de reportar a las arcas municipales el uso de particulares del patrimonio municipal (Bar del Polideportivo y Kiosko de la plaza de España), es gastar indebidamente recursos públicos.
  4. Mantener un servicio de transporte municipal que no contempla las necesidades de los vecinos, y por el que pagamos un déficit anual de más de 80.000€, es gastar indebidamente recursos públicos
  5. Gastar más de 750.000€ anuales en contratos de Personal que escapan a cualquier mecanismo de control objetivo que garantice la igualdad de oportunidades a todos los aspirantes para que puedan demostrar sus méritos y capacidades, es gastar indebidamente recursos públicos.
  6. Conceder plazas retribuidas en  Talleres de Empleo, en función de las relaciones personales (y de oportunidad y conveniencia)del alcalde con la mayoría de los beneficiados, es gastar indebidamente recursos públicos
  7. Tener que devolver a los contribuyentes el cobro irregular de más de 450.000€ por el IBI de 2004, y pagar la defensa de ese hecho ante diversas instancias judiciales, es gastar indebidamente recursos públicos.
  8. Propiciar durante años la gestión de cursos de Programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI) y de Programas de Garantía Social (PGS), sin que repercutan favorablemente en el tejido laboral del  municipio y con el único fin de garantizar ingresos extraordinarios a quienes los coordinan (suegra y yerno), es gastar indebidamente recursos públicos.

[…] sólo son algunos ejemplos…

Hoy, Pilar Núñez ha desgranado una a una las circunstancias económicas y técnicas de las obras que el Pleno ha aceptado poder contratar, siendo como es el caso, que parte de ellas ya han sido contratadas por el alcalde -sin que pudiera hacerlo-, y que del resto no existe ni mención en los presupuestos de 2008 y 2009.  

Valga un ejemplo más: traer a un pleno, el 28 de diciembre de 2009, la delegación para contratar una obra con un gasto estimado de 720.000€  (“Adecuación de Casa Bou como dependencias municipales”), durante los años 2009, 2010 y 2011, solicitar una subvención y conseguir 320.000€, significa que va a contratarse a pesar de que haya 400.000€ que quedan en el aire. Significa, además, que en este año que ahora finaliza debía haberse consignado una parte de ese gasto porque, en definitiva, este año que ya colea era el primero para acometer ese trabajo.

Significa, pues, que volverán a gastarse indebidamente recursos públicos… Y Pilar ha utilizado el verbo maldito: malversar.

Ese ha sido el momento en el que Ana Llorens ha perdido los estribos. Me ha sorprendido de verdad, pero quizá haya sido el pánico de empezar a comprender lo que está pasando el que le ha jugado una mala pasada.

El resto -estoy segura- hace tiempo que empezaron a entender, y es probable que ésa sea la razón por la que mantienen un aire ausente.

Hay excepciones, claro está, pero me sobran 9 dedos de las dos manos para contarlas.