25 de febrero de 2010. Jueves

Oh tempora, oh mores!

 

(En las últimas 48 horas)

Todo un vicepresidente del Consell, Juan Cotino, espeta a una diputada, en sede parlamentaria, “a mí lo que me avergonzaría, si fuera padre, es tener una hija como usted … aunque no creo que usted conozca a su padre”

La segunda autoridad de la Comunidad Valenciana, Milagrosa Martínez, presidenta de las Cortes, impide el turno de réplica -por alusiones directas- a un  diputado, diciendo: “quien interpreta el reglamento es esta presidencia, y yo digo que no ha habido alusiones”

El vicepresidente de la misma cámara, sr. Maluenda, expulsa de la sesión a otro diputado, que reclama el derecho de su grupo a intervenir,“porque es una chulería que no se puede aguantar”.

La alcaldesa de la ciudad de Valencia, Rita Barberá, que ha llegado a esa responsabilidad legítimamente valiéndose de los instrumentos que el Estado de Derecho ha puesto a su alcance, evidencia públicamente su desacato al mandato del Tribunal Constitucional (en el asunto de El Cabañal).

Y de lo que pasa en mi pueblo no hablo hoy, porque yo también tengo un límite. Como cualquiera de vosotros.

Hay días en los que lo soportable rebasa el umbral de lo que somos capaces de admitir. Y lo digo yo que, a estas alturas, debería estar acostumbrada al desprecio,  a la falta de respeto,  a la mala educación, y a tanta torpeza.

Os acompaño en el sentimiento de hartazgo que todo esto (y lo que no podéis ni imaginar), provoca.

Buenas noches, y ojalá que haya buena suerte.