25 de marzo de 2010. Jueves

Me llega la convocatoria del pleno del martes, y me sorprendo. Hoy es jueves, y lo habitual es recibirla el viernes pasadas las 5 de la tarde para apurar el mínimo exigido por la ley.

Saludo al policía que me la trae.

Es extraño. No, no lo es. Lo extraño hubiera sido lo contrario.

¡Bingo! el alcalde ha decidido cambiar la hora de la convocatoria, ya no será a las 11 de la mañana sino a las 9h.

¿Razones?, las leo:

“Visto que en el día del presente Pleno, se requiere la presencia de la Alcaldía (sic) en representación del Ayuntamiento en el Consejo Rector del Consorcio Pactem Nord.

Al objeto de poder presidir la sesión plenaria y poder asistir también a la sesión del Consejo Rector del Consorcio Pactem Nord, resulta necesario (sic) adelantar la celebración del Pleno Ordinario del 30 de marzo de 2010 a las 9:00 horas en vez de a las 11:oo horas”

¡Chim-pum!

Podría recordarle al alcalde que la cortesía en estos casos, recomienda llamar a los portavoces.

Podría recordarle al alcalde que él no puede cambiar un acuerdo del pleno que estableció esa fecha (el 30 de marzo), y esa hora (las 11 de la mañana) para la celebración del pleno.

Podría recordarle al alcalde que a la reunión del Consejo Rector del Consorcio puede ir él o su sustituto: Jesús F.Quiñonero.

Podría recordarle al alcalde que si él decide acudir al mencionado Consejo Rector, la presidencia del pleno la puede ostentar el primer teniente de alcalde, sr. Almela (como otras muchas veces)

Podría recordarle al alcalde que en el Orden del Día del Pleno “ha olvidado” incluir tres de los puntos que hoy mismo se han dictaminado en la comisión de Hacienda.

Podría recordarle al alcalde que en el Orden del Día “ha olvidado” mencionar cada uno de los asuntos que trataremos en las tres mociones que hemos presentado el grupo municipal socialista.

Podría recordarle al alcalde …

¿Y qué?, me respondería ufano el alcalde.

Pués así estamos: ante una convocatoria que vaticina un “recorte” más a las intervenciones de la oposición, y que, presumiblemente, podría augurar una excusa ya prevista de algún concejal del equipo de gobierno, lo que, unido a la ausencia del alcalde o del propio Quiñonero para asistir al Consejo Rector, dejaría en minoría a estos defensores de la “lealtad, de la cortesía y de la democracia” (como diría Llácer)

¡Qué empacho!