8 de junio de 2010. Martes

Hoy martes, los empleados municipales (en su inmensa mayoría) no han acudido a sus puestos de trabajo. 

Pero que nadie piense que se han acogido a su legítimo derecho de participar en la huelga convocada por las centrales sindicales en protesta por la rebaja salarial de un 5% de media, es que el alcalde ha decidido concederles un día libre (y retribuido).

Que nadie se llame a engaño: si los empleados hubieran podido hacer valer su derecho, y decidir con absoluta libertad si se sumaban a la huelga o no, el alcalde hubiera tenido que dictar un decreto que marcara los servicos mínimos para que algunos servicios esenciales, como la Escuela Infantil, contaran con un mínimo de personal que atendiera las necesidades de los padres y de las madres que hoy han tenido que acudir a sus puestos de trabajo o a cumplir con sus obligaciones diarias.

En el ayuntamiento de Rocafort, todo es diferente; la huelga no es un derecho, sino una “recomendación” promovida por el propio gobierno local que, además, la retribuye para asegurarse que la ausencia de los trabajadores alcanzará más de un 90%

La Casa de Cultura, la Escuela Infantil, las dependencias municipales, la oficina de Urbanismo … todo esta cerrado al público; y no porque los trabajadores hayan optado libremente por ejercer un derecho, sino porque el sr. alcalde y sus concejales han considerado que es bueno conceder un día libre a todos los trabajadores que, en masa -¡vaya casualidad!- han solicitado el 8 de junio para resolver asuntos propios.

En nuestro ayuntamiento, hoy 8 de junio, una jornada que debería haberse planteado como un acto de libertad tanto para quienes hubieran decidido sumarse a la huelga, como para los que no; se ha convertido en una demostración de fuerza de quienes detentan el poder con absoluto desprecio hacia los demás: hacia los propios trabajadores, y hacia los vecinos.

Hoy no es jornada de huelga en el ayuntamiento, sino de miedo, de revancha y de burla.