(Amparo Sampedro. Artículo de opinión publicado en el semanario La Gaceta de nuestra Comarca. Semana del 11 al 18 de junio de 2010)

  Las noticias de Rocafort que saltan a los medios de comunicación, reflejan la realidad que vivimos diariamente aquí. Y no, no son buenas noticias.

A nadie nos gusta que nuestro pueblo se distinga por las arbitrariedades del alcalde, y por las bravuconadas que profiere. Nadie queremos que Rocafort resulte singular porque su gobierno local alimente la incertidumbre para provocar la confusión; implante el miedo para asegurarse el poder; y gestione pésimamente los recursos públicos.

 Aunque la imagen que ofrece Rocafort es la que proyecta su gobierno municipal, no es ésa la que merecen sus vecinos. Porque no es cierto que la mayoría de ellos aplauda lo que está ocurriendo; porque no es cierto que traguen con ruedas de molino y acepten lo que se les impone sin explicaciones; porque no es cierto que este pueblo sea incapaz de articular planes audaces y novedosos; porque es imposible que la gente renuncie a vivir plenamente sus libertades individuales y sus proyectos colectivos.

 Mi pueblo tiene noticias felices que las personas protagonizan; y muchas de esas noticias, las celebran en los ámbitos privados de sus vidas, porque el ayuntamiento y sus gobernantes rehusan a sumar la ilusión, la participación, la diversión y la confianza, como elementos imprescindibles de la actividad pública para los ciudadanos.

 Si quienes no conocen Rocafort, recorrieran sus calles, sus tiendas … Si cruzaran unas palabras con los vecinos y escucharan sus aspiraciones, sus ideas y sus preocupaciones, entenderían hasta qué punto es profundamente injusto todo lo que está ocurriendo aquí; y comprenderían que la buena noticia de mi pueblo es su gente, su trabajo, y su voluntad admirable de construir una sociedad moderna, fuerte, valiente y divertida, que está dispuesta a salvar con su propio esfuerzo los innumerables obstáculos con los que el ayuntamiento entorpece su crecimiento y su próspero desarrollo.

 Cualquiera de todos ellos, de los hombres y de las mujeres de Rocafort, son la mejor y la más feliz de las noticias.

Anuncios