2 de julio de 2010. Viernes

La plaza de España sigue desierta: el enclave, y el concurso para la concesión de la explotación de la “cafetería”.

Los pliegos de condiciones conducen al segundo fracaso. Esta vez, ninguna de las tres ofertas ha podido garantizar la experiencia que impone el pliego. Cada día que pasa, es más y más evidente que ese documento (el pliego) no fue preparado ni con el rigor imprescindible, ni con el ánimo necesario para cumplir con las espectativas que centenares de vecinos y vecinas piden.

Julio ya ha entrado para quedarse.

Alguien, en este mismo blog hace unos días, y a propósito de los plazos que aventuré para que la cafetería de la plaza entrara en servicio, consideró que mi único afán era “marear”; y fió en unas pocas semanas la resolución definitiva del asunto.

A los hechos me remito: el 12 de mayo se publicaron los primeros pliegos, y nadie se presentó;  la concesión quedó desierta.  El 2 de junio se publicaron los segundos pliegos, y el 28 de junio la Mesa de Contratación declaró desierta la concesión.

Ahora, hay que publicar nuevos pliegos; abrir nuevos plazos; y volver a reunir a la Mesa de Contratación para que dictamine cada uno de los tres sobres que deberá contener cada oferta que se presente. 

Que cada cual coja un calendario, y que eche cuentas.

Hasta hoy ni siquiera se me había pasado por la cabeza dar crédito a lo que algunas voces llevan diciendo algún tiempo: que desde que el bar de la plaza de España no existe, algunos (y algunas) respiran aliviados.

No quiero pensar que eso sea cierto; pero puestos a recordar frases memorables, inolvidable la de Carla Navarro en el transcurso de un pleno (hace algún tiempo), cuando rogamos que arreglaran la plaza de España, porque no había recibido ni el mínimo trato de mantenimiento en los últimos 15 años. Ella, impasible el ademán, espetó: “la plaza de España no se arreglará para que todo el mundo sienta vergüenza de ver la plaza que hicieron los socialistas […] y los que vayan, que traguen polvo […]

Las casualidades existen, es cierto.

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