3 de julio de 2010. Sábado

Anoche se celebró en la plaza de España el concierto de verano de la Banda de Música, enmarcado en el programa anual Retrobem la Nostra Música, que la Diputación de Valencia patrocina desde hace 31 años.

No pude asistir, porque desde el 6 de noviembre y hasta el próximo 9 de julio, coordino e imparto un postgrado en la Universitat de València que me ocupa la tarde/noche de los viernes y la mañana de los sábados.

Sin embargo, sé  que anoche la plaza de España seguía desierta en el sentido afectivo que nos conmueve, porque las concejalas Make Cortés y Pilar Núñez, que estuvieron allí, comprobaron que la poca asistencia de público deslució el acto que con todo el cariño, una profesionalidad indudable, y mucha voluntad, los miembros de la Banda y la Junta directiva de la Asociación, llevan preparando durante semanas.

¡Y no hay derecho! No es posible que la desidia del gobierno local, su falta de interés (y las poquísimas ganas de trabajar que vienen demostrando desde hace tantísimo tiempo), eche por tierra iniciativas colectivas tan interesantes y tan valiosas como las que promueve la Banda.

Los espacios públicos no tienen vida propia si no existe el necesario impulso municipal. Y el dinamismo de las asociaciones no es suficiente si no existe una apuesta firme de los poderes públicos que fomente sus actividades.

Y en ésas estamos: ayer, en una espléndida noche de verano, sonó la música en la plaza; pero la plaza que nos ha convocado durante años a reunirnos, a conocernos, y a compartir parte de nuestra vida colectiva festiva y alegre, no estaba.

Pero hubo más: la legítima reclamación que pronunció públicamente la Asociación, también tronó en los oidos de los concejales de gobierno presentes (Llácer & Navarro & Llorens); porque esos mismos ruegos fueron los que defendimos en un pleno reciente, y fueron rechazados sin miramientos con sus votos, y con mucho cinismo.

 

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