15 de julio de 2010. Jueves

De la estética del pleno, la imagen que proyecta ahora el gobierno local:  personajes en busca de un autor.

Y de la ética, lo ya sabido.

Los vecinos de Rocafort esperaremos, con los dedos cruzados, a que los nuevos pliegos que el PP ha aprobado resulten del agrado de alguna de empresa del sector. No en vano, la concejala Llorens ha basado todo su esfuerzo en conversaciones privadas con algunas de ellas para elaborar a su dictado las nuevas condiciones técnicas y administrativas.

No ha habido ni un solo documento, ni un solo informe, que avalara técnicamente las nuevas propuestas. Es más, el alcalde ha confirmado que si existen, “la concejala los tiene bien guardados”.

Con voz titubeante, una alterada Ana Llorens ha intentado convencernos de que plegarse a los deseos de las empresas del sector, garantizará un buen servicio.  A saber:

– Las empresas quieren un aumento de 20 plazas más (hasta 40), sin que el Ayuntamiento las tenga autorizadas todavía. Y lo consiguen.

– Las empresas aconsejan una reducción del personal técnico, sanitario y de servicios que han de aportar (ajustándose a los mínimos establecidos). Y lo consiguen.

– Las empresas no quieren sustituir al personal que esté de baja o de vacaciones, hasta los 15 días. Y lo consiguen.

– Las empresas demandan un aumento del precio de la licitación: de 1.800.000€ (+ IVA) por 8 años, a 2MILLONES de euros (+IVA) por 8 años (incrementándose sucesivamente con la incorporación de nuevos usuarios, por encima de las 20 plazas actuales). Y lo consiguen.

– Las empresas no quieren ni oír hablar de un ajuste económico, si se incorporan más plazas, (lo que les supondrá un abaratamiento de sus costes de explotación). Y lo consiguen.

– Las empresas reclaman una reducción de la garantía definitiva que ha de depositar el adjudicatario: del 5% al 1%. Y lo consiguen.

– Las empresas exigen que el Ayuntamiento pague el 60% del precio de cada plaza que no esté ocupada. Y lo consiguen.

– Las empresas persiguen que todas las plazas del Centro estén concertadas con la Generalitat, para asegurarse la subvención (lo que supondrá a todos los efectos que el Ayuntamiento pierda cualquier autoridad en el centro que hemos pagado los vecinos). Y el gobierno municipal ya se lo ha solicitado a la administración autonómica.

Los vecinos de Rocafort tendremos un Centro de Día por el que hemos pagado de nuestro presupuesto municipal más de 550.000€. La Generalitat decidirá quién entra y en qué condiciones; y una empresa privada gestionará el servicio conforme a sus intereses.

Esto está ocurriendo aquí y ahora (Rocafort, 6.600 habitantes); mientras, a pocos kilómetros, en Museros (5.500 habitantes), la Generalitat construye y paga un Centro de Día de 90 plazas.

¿Por qué en nuestro caso desembolsamos de nuestro presupuesto municipal 100 MILLONES DE PESETAS para “construirle” a la Generalitat un Centro de Día?

¿Por qué nadie, absolutamente NADIE, cuando se proyectó la inversión, se molestó en hacer números, estudiar las necesidades, y  contemplar que una población de más de 6.000 habitantes requería unas previsiones mayores?

¿Por qué el gobierno municipal nos “vendió” a todos que se trataba de un Centro de Día para Rocafort, si en realidad se trata de un Centro de Día en Rocafort, pagado por los vecinos del pueblo, y que cubrirá cuando sea necesario las necesidades de otros municipios?

… Porque en Rocafort, mientras no se demuestre lo contrario, los vecinos solo podemos seguir haciendo actos de fe (costosísimos para nuestros bolsillos)

 

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