22 de julio de 2010. Jueves

Ahora, nuestro gobierno local declara sin sonrojo que el éxito del Centro de Día radica en que prestará servicio a potenciales usuarios del resto de la comarca, en que la Generalitat concertará sus 20 plazas y las gestionará, y en que entrará en funcionamiento el último trimestre de este año. Y lo hace, como si nunca hubieran proclamado  hasta la saciedad que se trataba de un Centro para Rocafort; y como si ninguno de los vecinos supiera que el edificio está acabado desde el mes de abril de 2007, sin cumplir el objetivo para el que fue construido y pagado por los vecinos de aquí.

 Ahora, afirman sin inmutarse que han rebajado sus sueldos en un 15% entre julio de 2009 y  julio de este año, pero no mencionan  que la subida que experimentaron (en el caso de los concejales con responsabilidades de gobierno) fue de un 66% a partir de junio de 2007  + un 4% en 2008 + un 4% en 2009; y difunden la cantidad de 600€/mes, a partir del 1 de julio de este año, mientras las cuentas arrojan un total real de 889€/mes.

 Ahora, pronuncian grandilocuentes discursos sobre la transparencia pero siguen ocultando, desafiantes, los intríngulis de su gestión, y modelan a su gusto las normas de funcionamiento del Ayuntamiento hasta convertirlas en herramientas en beneficio de sus intereses. Con un ejemplo, de las decenas que existe, vale: el presupuesto de 2010. El documento no lo han preparado todavía -mientras siguen gastando sobre el prorrogado de 2009 al que ya le han ajustado 25 modificaciones-; pero el alcalde y su hombre fuerte, el ex-concejal de Hacienda, han difundido públicamente que ya está listo y que lo distribuirán a los concejales de la oposición (como si eso fuera un gesto de magnanimidad y no una obligación que han de cumplir; y acarrear un retraso injustificado de más de ocho meses no comprometiera su capacidad).

Lo único cierto de este sainete, es que Llácer se tomará mañana una semana de vacaciones y que el alcalde no convocará la comisión pertinente, y mucho menos el pleno, hasta que él no regrese.  Que estaremos en agosto …¿y qué?; que el plazo para presentar las alegaciones coincidirá con el periodo vacacional de la mayoría de los vecinos … ¿y qué?; que los concejales socialistas hemos planificado nuestra vida familiar teniendo en cuenta que agosto fue declarado inhábil por el gobierno local … ¿y qué?

Llácer ha de disfrutar de sus vacaciones, y Bosch ha de disfrutar de la “batallita” que se llevan entre manos.

Patético.

Anuncios