25 de agosto de 2010. Miércoles

Un jamón me he traído a casa … el de la rifa de los Clavarios de Santa Bárbara de esta noche. Me he traído el jamón, y la admiración por el trabajo de este grupo de jóvenes que, contra viento y marea, están sacando adelante una de las pocas fiestas tradicionales que aún quedan en Rocafort.

Este año, únicamente Santa Bárbara y San Agustín sobreviven al declive. Y aún así, el cúmulo de errores del Libro de Fiestas por una parte, y la desorganización evidente, están contribuyendo al hartazgo general de los más valientes.

Impensable que el mismo día se organicen dos cenas populares; una, la de los Clavarios de Santa Bárbara, sin que el programa oficial de Fiestas la mencione; y la otra, la de los Clavarios de San Agustín, una novedad que ha introducido pareja una “discomóvil infantil”, cuyo alcance sobre la participación del resto de los vecinos adultos, tampoco aclaraba el Libro de Fiestas

Algunos pregonan a los cuatro vientos que la “crisis” es la culpable de todos los males que acechan a las Fiestas Mayores de este año; pero en mi modesta opinión, el debilitamiento de las Fiestas ha sido paulatino en los últimos años.

Solo basta escuchar a la gente para saber qué les pasa a nuestras Fiestas; hay crisis, ¡claro que la hay!, pero lo que de verdad ha fallado estrepitosamente es la imaginación y la valentía de este gobieno municipal para ponerse manos a la obra y apostar por nuevas fórmulas que sorteen los obstáculos económicos, como se ha hecho en otros muchos municipios.

Llevo más de tres años invitándoles a que hablemos; a que mantengamos reuniones abiertas con todos los colectivos que participan en las Fiestas: para escuchar, para hablar, para decidir juntos. Porque en Rocafort es posible sumar manos y cabezas en un esfuerzo colectivo que alumbrará  iniciativas felices para cuidar nuestras tradiciones, y para crear nuevas y divertidas fórmulas festeras.

Por eso, por eso mismo, hoy, una de las personas que hablaba conmigo a propósito de todo esto, enojada por la insostenible justificación de la “crisis económica” que se está divulgando, ha dicho: “¡Y un jamón!”.

Pués eso.