16 de septiembre de 2010. Jueves

(Artículo de opinión publicado en el semanario La Gaceta de nuestra Comarca. Edición del 17 al 23 de septiembre. Amparo Sampedro)

Si agosto es ya solo un recuerdo, es que seguimos adelante. Y ésa es una buena noticia.

Las personas andamos ávidas de buenas noticias, y el empeño que ponemos en buscar lo excepcional nos impide descubrir que hay datos que confirman que siempre hay algo bueno que celebrar. En nuestra bendita rutina diaria existe aliento suficiente para avanzar, y las personas no deberíamos olvidar que ahí está la proeza que nos hace más fuertes y más libres: seguir adelante.

 Durante este verano, en mi pueblo, en Rocafort, ha habido más motivos que sumar al desaliento, al descontento o a la desesperanza; pero mantengo que nombrarlos no asegura que mañana, al despertar, hayan desaparecido.

Es cierto que los papeles atestiguan que los vecinos de Rocafort andamos cargados de razones; es cierto que sufrimos directamente -en nuestro bolsillo y en nuestra vida en común- el atropello de esa forma indigna de entender la política municipal que practica el gobierno local. Es cierto.

Durante estos tres años y medio, ha sido importante airear los problemas que este gobierno local ha provocado, y explicar las soluciones que hemos aportado (sin que hayan sido tomadas en cuenta en beneficio de todos los vecinos), para que nadie fuera obligado a comulgar con el engaño alegando su ignorancia. 

Pero el tiempo de las lamentaciones, del desaliento y de la desesperanza tiene que acabar; porque hay estímulos sobrados para defender juntos el Rocafort al que aspiramos y el que merecemos; y porque nada tiene sentido en la política municipal si los vecinos no cupan el lugar que les corresponde: las personas primero, y después, también. 

Arreciarán los rumores y lloverán las insidias, pero nada de eso cambiará mi compromiso con la gente y con Rocafort. Aquí estoy, aquí vivo, y así seguirá siendo.

 Que nadie invierta un minuto en difundir  la incertidumbre, porque perderá un tiempo  irrecuperable.