30 de septiembre de 2010. Jueves

El próximo martes se celebrará el pleno ordinario. Y eso quiere decir que durante esta semana se han de reunir las comisiones informativas.

Lo que ocurrió en la de Cultura, ya lo he narrado; y ahora os pido que reunáis fuerzas para leer lo ocurrido en la de Urbanismo de ayer.

El Orden del Día de la comisión:

1. Aprobación del acta de una sesión celebrada ¡hace 19 meses!

2. Ruegos y Preguntas

Concejales presentes:

Javier Almela (PP)

Carla Navarro (PP)

Ana Llorens (PP)

Ricardo Pérez (PSPV-PSOE)

Pilar Núñez (PSPV-PSOE)

Concejales ausentes:

Por «motivos personales», Alejandro Llácer (PP)

Por «motivos laborales», José Antonio González  (Acord Municipal)

Las comisiones informativas deben servir para eso: para informar; y quien tiene la obligación de hacerlo es quien posee los datos  y está gobernando. En las de Urbanismo, la presencia de los técnicos es imprescindible, porque en esas reuniones no se debate el sexo de los ángeles, sino que se tratan asuntos que deben figurar en planos, en proyectos, y en Memorias Valoradas. O, al menos, así habría de ser.

Convocar una comisión de Urbanismo para aprobar el acta de una sesión celebrada ¡hace 19 meses!, es un despropósito; y convocarla para que el punto de Ruegos y Preguntas no pueda tratarse «porque los técnicos no han venido» (como afirmó el concejal de Urbanismo, Javier Almela), es lamentable porque se trata de una burla en toda regla.

No, no es que los técnicos se hubieran sumado a la convocatoria de huelga general (estaban en su derecho); es que la «cohorte» contratada «discrecionalmente» por el alcalde, hizo exactamente lo que esperan de ellos el concejal de Urbanismo y el alcalde: que se plieguen a sus deseos.

Javier Almela urdió su coartada: convocó la comisión y permitió que hubiera un punto de Ruegos y Preguntas … Pero, no contestó a nada porque ¡no había técnicos!

Que, ¿cuál es el proyecto definitivo del Parc de la Llum? … Pues nada que decir, porque no los técnicos no estaban.

Que, ¿cuáles son las modificaciones que se introdujeron en el proyecto de re-urbanización de las calles Bonavista, Toledo, etc., y cuánto nos costarán? … Pues ni idea, porque los técnicos no estaban.

Que, ¿cuál es el proyecto definitivo del Vallado del «futuro parque público»? … Pues qué quiere que le diga, porque los técnicos no están.

Que, ¿cuál es el proyecto de la reorganización del tráfico que ya solicitamos en enero de 2009? … Pues aún se está estudiando, y eso lo saben los técnicos (que no estaban)

En el colmo de la desfachatez (política), Almela llegó a decir que si Pilar y Ricardo le hubieran presentado las preguntas por escrito, él se las hubiera preparado. Pero, ¿a qué dedica el tiempo que le estamos pagando entre todos? ¿Es que él no conoce los proyectos que ordena, que admite, que modifica y que aprueba?

Es fácil llegar a la conclusión de que el concejal Almela, protagonizando disparates como éste, y aprobando los que afloran diariamente en la gestión del gobierno local del que él forma parte, también es otro colaborador necesario de una gestión dolorosa para la inmensa mayoría de los vecinos de Rocafort.

Por mi parte, nada que añadir salvo la esperanza. Porque cambiar este modo indigno de servir a los ciudadanos, es posible.