17 de octubre de 2010. Domingo

De regreso a casa, tras cuatro días en Roma por asuntos laborales, reconozco el vértigo de la rutina porque viajar me aleja de ella durante el espacio de tiempo que dura ese tránsito.

Con ello, este viaje, y los que diariamente me llevan a mi trabajo y me devuelven a casa, abren un paréntesis en mi ajetreada vida diaria que me procura una visión optimista de la realidad más próxima que nos atañe a todos.

Si algo de todo eso es una utopía, será que Galeano tiene razón; porque la utopía sirve para eso, para seguir avanzando.

¡Feliz semana!

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