8 de noviembre de 2010. Lunes

Veamos:

¿Qué hacer cuando la descoordinación entre los miembros del gobierno municipal obliga a convocar a la misma comisión (de Hacienda), para tratar dos puntos diferentes, el mismo día y a horas distintas?

Pués eso es lo que ha pasado hoy. En lugar de que la prudencia aliviara el despropósito, la concejala Carla Navarro ha preferido mantenerse en su línea corroborando, otra vez, que la mejor defensa no es un ataque.

Sostiene Navarro que la ley permite convocar dos comisiones extraordinarias seguidas. Y es cierto, si existen razones de peso que motiven esa actuación extraordinaria. Nada que ver con la falta de coordinación del gobierno municipal, que suele desembocar en situaciones como ésta.

Recuerda Navarro que por la fuerza de sus votos (mayoría absoluta en todas las comisiones), hubieran podido incluir el contenido de la segunda comisión en el Orden del Día de la primera; y aunque eso hubiera sido una ilegalidad como la copa de un pino, la conclusión de Navarro es que esta vez han optado por actuar con transparencia y que, a la próxima, quizá no lo hagan …

Cuando asisto a estas sesiones, confirmo que siempre hay alguien que está convencido de que nos está perdonando la vida al permitirnos la entrada; como si rendir cuentas, explicar, escuchar y convencer, fueran palabras inexistentes en su particular vocabulario.

Y es que están persuadidos de que las leyes se mueven al ritmo que marcan sus desórdenes individuales. ¿Qué hacer entonces?

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