25 de noviembre de 2010. Jueves
Hoy, Día Internacional contra la Violencia de Género, un minuto de reflexión.

La violencia contra las mujeres es la manifestación de las desiguales relaciones de poder entre hombres y mujeres.

El asesinato de mujeres a manos de sus parejas o ex-parejas (75 en España, en lo que llevamos de año), es el final de un camino de humillaciones que se revelan insistintemente a lo largo de una relación afectiva enfema: acoso, miedo, desprecio, gritos, silencios, desautorizaciones …

El maltrato no comienza con la primera bofetada o el primer empujón … mucho antes, se ha manifestado en una frase de desprecio  porque la mujer ha expresado su deseo de volver a estudiar; o en un ataque de rabia porque no está planchada precisamente la camisa que a él se le ha antojado.

Amar a una mujer es, necesariamente, amar su libertad; defender sus aspiraciones, animar sus proyectos, y reconocer su trabajo.

La Iglesia Católica (con un sistema de poder basado en la hegemonía del hombre), en el siglo XIX declaró oficialmente que las mujeres también tenemos alma; durante casi 2.000 años,  las mujeres vivimos en cuerpo, y sin alma, el mismo mundo que los hombres.

Por negarnos el alma, nos arrebataron un tiempo precioso para crecer  y para decidir por nosotras mismas en igualdad de condiciones que nuestros compañeros en la vida.

Tenemos alma sí, y somos mujeres. ¡Una feliz coincidencia, señores!