5 de diciembre de 2010. Domingo

Cuando en la gestión municipal prevalecen los intereses partidarios y personales, todo se viene abajo.

Y en esas estamos, tanto en la adjudicación del contrato para la explotación de la plaza de España (cafetería), como en la del Bar del Poli (sin cocina)

En el primer caso, ahora resulta que el alcalde abre un expediente a la adjudicataria por un hecho que él mismo conocía y pasó por alto a finales de agosto sobre  la SL que explota la adjudicación.

La cuestion se complica porque uno de los miembros de la Mesa de Contratación que adjudicó el contrato (desginado por el alcalde) es uno de “sus” empleados eventuales (Julio José Gimeno), adscrito al área de Medio Ambiente bajo las órdenes de la concejala Navarro (presidenta, por otra parte del órgano de contratación), y hermano de uno de los supuestos socios de esa SL (Guillermo José Gimeno).

Y se complica aún más cuando es posible constatar que Guillermo José (el presunto socio) está alineado con el alcalde en la batalla abierta que éste mantiene contra el presidente de su formación política,  y concejal de Hacienda, Alejandro Llácer, para encabezar la candidatura de ese partido en las próximas municipales.

No voy a perder el tiempo adjudicando a cada uno el papel que presumiblemente han desempeñado en este vergonzoso episodio; se intuye con facilidad.

A mí, en cualquier caso, el posible resumen del asunto me provoca estupor,  porque incluso cabe la posibilidad de que la adjudicataria desconociera todo este trapicheo, pero quienes diseñaron este despropósito desde el principio ya la han situado en el mismo ojo del huracán  que podrá arrasar también con los trabajadores actuales y con los derechos de los vecinos (nada nuevo bajo el sol, por otra parte)

Eso, por lo que respecta a la plaza de España.

Del Bar del Poli, consta un informe del interventor que advierte que la adjudicataria -Lydia Garzón, restaurante “El Rincón de Lydia”– (seleccionada por una Mesa de Contratción que presidió Alejandro Llácer, y en la que participó también el concejal Aliaga)  todavía no ha entregado los datos bancarios para que el Ayuntamiento le pase al cobro los recibos que adeuda desde que resultó beneficiada por la concesión administrativa, el pasado mes de julio.

¡Ahí es ná!

Lo peor de todo esto no es solamente lo que está saliendo a la luz,  sino la certeza de saber que siguen negociando con los servicios de todos, para satisfacer sus intereses personales y librar sus batallas partidistas y partidarias.

¡Madre mía, madre mía …!

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