Domingo. 9 de enero de 2011

Fin de semana espléndido. Salgo a la calle por primera vez, y disfruto del sol, del aire libre y de la gente. Es fantástico recuperar el paso a medida que cosecho sonrisas y abrazos.

Mi recuperación avanza al ritmo que impone la curvatura de mi espalda; olvido (sin poder evitarlo) los malos ratos acumulados desde mediados de diciembre, y, mientras, consigo progresos que me despegan del dolor vivido, y del miedo. Es cierto: hay emociones que la memoria disuelve para poder seguir en pie, para seguir ganando, y para seguir creyendo.

Estoy de vuelta; devuelta a mi mesa, a mis papeles, y a este blog.

Gracias por esperar.