Jueves 24 de febrero de 2011

Ayer estuvo en Rocafort el secretario autonómico de Administraciones Públicas (para entendernos, el responsable autonómico en materia de función pública, inspección general de servicios y de modernización)

Su visita respondía, según la noticia que se ha publicado, a su deseo de conocer “in situ” las actuaciones del Plan Confianza que se están ejecutando.

No tuve la oportunidad de saludarle, porque el gobierno local volvió a confundir sus intereses partidarios con sus obligaciones institucionales. Ni fuimos convocados ni fuimos informados.

La elegancia es una cuestión fundamental en las relaciones institucionales…, y la visita de una autoridad autonómica a nuestro municipio merecía un trato diferente, y la convocatoria de todos los miembros de la corporación: todos.  Primero, porque la cortesía es una virtud que hay cultivar; y segundo, porque las obras que se ejecutan con cargo a otras administraciones (a la Generalitat, en este caso), no son “favores” al partido político de turno que dirige el ayuntamiento, sino actuaciones que el Ayuntamiento tiene la obligación de plantear y planificar al servicio de todos los vecinos, y que la Generalitat (no un partido político) se ha comprometido a financiar íntegramente.

[Ahora bien, si el Plan Confianza es solamente la justificación para multiplicar la propaganda de cara a la próxima convocatoria electoral, sin ninguna consistencia económica que lo respalde, perderemos todos. Todos los vecinos.

Más de 1millón 400mil euros están en el aire porque la Generalitat no aclara cuándo pagará… y las obras han sido contratadas y están en marcha. Las certificaciones que presentan las empresas van acumulándose, y, si no cobran en los plazos establecidos, estarán en su derecho de reclamar al Ayuntamiento los intereses de demora.]

Ayer por la tarde, durante la inauguración de las nuevas rotondas junto al EPLA, coincidí con el alcalde; le pregunté por qué no nos había informado de la visita. Desvió la mirada, titubeó, confundió un director general con un secretario autonómico, y finalmente acusó al concejal Javier Almela (Urbanismo) de no cumplir con su obligación, ni con las órdenes que él le había dado de avisarnos (sic)

¿Elegancia, he dicho elegancia?… ¡Uf!

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