Viernes 4 de marzo de 2011.

(Del artículo de opinión publicado en “La Gaceta de nuestra comarca”. Edición impresa del 4 de marzo)

En Rocafort, soportamos una broma de mal gusto que dura demasiado tiempo: el descontrol del gasto municipal. Los datos no necesitan demasiada literatura para ser comprendidos:

Mantener a este gobierno local nos cuesta una cantidad anual que ronda los 150.000€

Los servicios jurídicos “externos” que contratan, en la mayoría de las ocasiones para defenderse de sus propios enredos, pueden alcanzar los 60.000€ anuales

Los gastos generales de Personal han supuesto en 2010 unos 3millones de euros. Con este importe no se cubren los servicios de confección de nóminas, ni la recaudación, ni la asistenta social, ni los honorarios a profesionales, ni la limpieza de edificios y vías públicas, porque todos esos gastos los contratamos aparte, y en total suponen unos 600.000 euros más.

Podemos llegar a pagar lo mismo por el contrato del servicio habitual de limpieza viaria y recogida de residuos, que por los servicios extraordinarios no regulados. Es decir, que el gasto extraordinario es ordinario: unos 246.000€ anuales en total (sin que podamos beneficiarnos de unos precios más ajustados con un contrato que contemple las necesidades evidentes)

Estas cifras, referidas al presupuesto de 2010, aún no son definitivas, porque hay facturas en los cajones por esos mismos conceptos, o por otros -si cabe- todavía más sorprendentes (gastos, como mínimo, por valor de más de 350.000€ están esperando ser atendidos)

Mientras tanto, el equipo de gobierno municipal se apresura a poner en marcha unas obras (supuestamente a cargo de la Generalitat), sin que la administración autonómica se haya comprometido a cumplir un plazo concreto para abonar lo que el Ayuntamiento, con el bolsillo de los vecinos, se verá obligado a adelantar: 1millón 300mil euros aproximadamente.

Recibimos financiación íntegra del Estado para construir una Escuela Infantil, pero la negligencia municipal paraliza la obra.

Recibimos financiación íntegra del Estado para mejorar las prestaciones de los servicios sociales (una obligación que compete a la administración autonómica), pero la ayuda a domicilio sigue bajo mínimos.

Recibimos financiación íntegra del Estado para reducir el desempleo; el gobierno municipal decidió destinarlo a remodelar calles del casco antiguo y la plazas Mayor y de San Sebastián, pero, una vez ejecutadas las obras, hemos tenido que pagar de las arcas municipales la corrección de las chapuzas debidas a un proyecto técnicamente insolvente.

Este gobierno municipal emprendió hace mucho tiempo una carrera alocada a lomos de todos los vecinos de Rocafort: ¡poca broma!

Hay soluciones, y desde luego no están en manos de quienes forman parte del problema.

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