Miércoles 27 de abril de 2011

Escucho la radio de fondo y disfruto con la agilidad de los comentaristas. Me gusta el fútbol de radio, es más humano y me conmueve.

El juego de voces suena por encima y por debajo del clamor de las gradas.

“El partido es de los entrenadores…”, advierte alguien, y el coro se suma a la sentencia.

Piqué ha cometido una falta, y Ronaldo talona colocando a cinco futbolistas en barrera… sin suerte. O sin técnica.

Suena el gol de Messi y la voz que lo pronuncia estremece.

Piqué sigue fallando, y alguien echa de menos a Pujol (yo me acuerdo de los besos a Shakira)

Avanzan las opiniones en cascada, pero la retransmisión es el eco de la grada que se remueve.

22,30h las señales horarias, y el balón muere a los pies de Valdés.

Messi marca con la derecha y en el Bernabéu. Y Xavi lo aúpa por encima del mundo.

Un chaval de 19 años entra en el césped para jugar un par de minutos de gloria. Eso debe de ser bueno.

Apenas unos instantes y todo acabará. Las voces se relajan cuando el tiempo ya no sobra.

Final del encuentro: 0-2

Xavi y Messi entran en el reino de unos pocos; y Casillas.

Es la radio, es la vida.

El 3 de mayo el Camp Nou vibrará en el partido de vuelta. Ese día yo habré asistido a un pleno, y los días que faltan hasta entonces los habré ocupado en las cosas de mi casa y de mi pueblo que son también mi vida.

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