Miércoles 22 de junio de 2011

 

 

Lo es. La Escuela Infantil Municipal es una bomba de relojería. No es la única, pero tampoco importa eso ahora.

Cuando entré en el despacho de la alcaldía el lunes 13 de junio, se abrió una espoleta (una de muchas). Había reclamaciones de padres y madres de alumnos del curso escolar 2011-2012 que exigían explicaciones: ignoraban por qué habían sido excluidos y, en algunos casos, ni siquiera sabían cuál era su situación por qué no aparecían ni en la lista de admitidos ni en la de excluidos. Nadie había respondido a esas reclamaciones.

Reclamé a los servicios administrativos y de fiscalización toda la información de la que disponían: ninguna.

Me alarmé. ¡No es posible que exista un servicio público municipal sin control jurídico-administrativo!

Se revisaron una a una todas las solicitudes de acceso a la EIM y se comprobó que el proceso de selección contenía errores importantes.

Hay informes que lo avalan y he tomado una decisión: hacer pública una nueva lista con los detalles de puntuación. Por primera vez.

Además, me he reunido con todos los padres y madres de los alumnos: los admitidos y los excluidos. He dado la cara y lo he explicado. Hay familias afectadas por la incompetencia municipal acumulada durante mucho tiempo, lo sé.

El acceso a la EIM, a partir del curso 2012-13, contará con unas bases de acceso claras, sencillas y con plenas garantías para todos los vecinos. No ha sido así nunca.