Viernes 14 de julio de 2011

Este blog ya no es mío únicamente, porque mis palabras las suscribe también la alcaldesa de Rocafort.

Apenas escribo y me duele, porque lo necesito mucho más que antes del 11 de junio. Ni someterme a “descompresión” (¿lo recordáis?), ni medir con rigor la información que pueda trasladar me garantiza que mi propia libertad de expresión pueda ejercerla como antes. No de momento.

Es muy difícil y necesito que lo comprendáis.

He leído cosas tremendas en otros foros que confirman que debo mantener la actitud que me he impuesto: no el silencio, sino la prudencia. Porque la prudencia (que se administra siempre desde el conocimiento de la realidad desnuda) puede abrir caminos nuevos que nos lleven a encontrar puntos decisivos para el acuerdo. Y yo seguiré apostando por eso.

No habría nada más fácil para mí ahora que responder una a una las falsedades que algunos divulgan con el mismo descaro que construyeron la situación por la que atraviesa el ayuntamiento. No solo sería fácil, sino reparador en el sentido más humano.

Pero no lo haré. ¿Qué hay más urgente ahora que la sensatez?

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