Lunes 18 de julio de 2011

Hay fechas para el recuerdo.
Hoy a media tarde he conocido la sentencia que ha dictado el Juzgado de lo Penal núm. 7 de Valencia a propósito del gravísimo accidente laboral que sufrieron dos empleados municipales en diciembre de 2004.
No conozco todavía el texto íntegro porque el abogado que defiende al Ayuntamiento como responsable civil subsidiario ni siquiera ha levantado el teléfono para comunicármelo.
La sentencia, según la información de la que dispongo, condena a Sebastián Bosch Ponce como autor de un delito contra el derecho de los trabajadores y de dos faltas de lesiones por imprudencia.
La pena: tres meses de prisión, inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo, multa de 1.100€, pago de la mitad de las costas procesales y a que indemnice con más de 300.000€ (más intereses a contar desde el día 15 de diciembre de 2004) a los ex-empleados municipales Manuel Sáez y José Cuenca, y a Autocares Capaz, SL
La responsabilidad civil directa recae en la entidad aseguradora (con el límite pactado en la póliza por cada una de las víctimas)
Se declara la responsabilidad civil subsidiaria del Ayuntamiento respecto de las cantidades e intereses a cuyo pago ha sido condenado el acusado por vía de responsabilidad civil.
La misma sentencia absuelve a Agustín Aliaga de los delitos de los que estaba acusado y declara de oficio la mitad de las costas.
No es una sentencia firme porque cabe recurso de apelación ante la Audiencia provincial.
Me temo que algún licenciado en Derecho y abogado en ejercicio que se ha vanagloriado en público de conocer (sic) el sentido de una “presunta” sentencia absolutoria para ambos acusados, a estas horas, debe estar pergeñando su propia defensa.
De paso, que encienda una vela para que el Ayuntamiento -si se confirma la sentencia- no tenga que hacer frente a los casi 190.000€ que, como responsable subsidiario, debería pagar en el caso -¡Dios no lo quiera!- de que su mentor político no lo haga.
Quien ha sido concejal de Hacienda durante los últimos 8 años y ha defendido a ultranza las formas y los contenidos del gobierno municipal de Bosch, hasta el extremo de convertirse en su número 2 en las pasadas elecciones, no puede mirar hacia otra parte y actuar como si nada de esto fuera con él.
La sentencia es un mazazo. Sin paliativos.
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