Martes 22 de agosto de 2011 

(Paréntesis en plenas fiestas)

Hay una historia que no puede volver a repetirse: las ineficaces Bolsas de Trabajo que durante años el gobierno municipal anterior hizo creer que existían.

La falsa Bolsa de Trabajo del “Casino”:

Durante años, los vecinos han entregado sus “currículums” en las oficinas del Antiguo Casino convencidos de que a partir de ese momento formaban parte de una Bolsa de Trabajo a través de la cual podrían acceder a algún puesto de trabajo temporal en el ayuntamiento. La experiencia y el tiempo les demostró que no era cierto porque esa Bolsa jamás existió; era, como tantas otras cosas, la excusa perfecta para la selección “discrecional” a la que tan acostumbrados estábamos todos.

Ha sido a partir de esta nueva etapa municipal cuando los “currículums” siguen el camino que asegura a los vecinos que su datos se registran y se clasifican formalmente; además, tras la entrevista en profundidad que la técnico de Desarrollo Local mantendrá con cada uno de ellos, obtendrán el documento que les garantiza ese proceso.

El trabajo que debe afrontar la Agencia de Desarrollo Local (ADL) se organizará en base a unos objetivos claros:

1. Conocer los perfiles de los vecinos y vecinas demandantes de empleo y clasificarlos de acuerdo con sus profesiones u oficios.

2. Conocer las circunstancias personales, familiares y económicas de cada uno de los demandantes para priorizar los casos (en colaboración con el área de Acción Social)

3. Trabajar coordinadamente con el Servef y el consorcio Pactem Nord para colaborar en la incorporación de nuestros vecinos en el mercado laboral extenso (comarcal), facilitándoles las oportunidades que puedan existir en el ámbito privado y público.

La Bolsa de Trabajo “fantasma”:

A estas alturas, todos los vecinos saben cuál era la práctica habitual del anterior equipo de gobierno en materia de contratación de Personal.

No vale la pena recordar los métodos de selección utilizados por el anterior alcalde con el beneplácito de quien ha sido su concejal de Hacienda durante estos últimos 8 años, y del resto de aquel gobierno municipal.

Pero sí es necesario explicar cómo gestaron la Bolsa de Trabajo (oficial) que mantuvieron escondida en un cajón durante casi 2 años, y cuáles son las razones que aconsejan la declaración de su pérdida de efectividad.

– Durante muchísimos años el método de selección para la contratación de Personal temporal en el ayuntamiento no ha garantizado ninguno de los principios que se requieren para el acceso a la administración pública: mérito, capacidad, publicidad e igualdad de oportunidades para todos.

Durante estos últimos cuatro años lo he denunciado públicamente en diversas ocasiones y ha sido el propio interventor quien ha informado desfavorablemente cada una de las contrataciones llevadas a cabo.

– Al llegar al ayuntamiento, en junio de 2007, desde nuestra labor en la oposición reclamamos insistentemente la formalización de una Bolsa de Trabajo que garantizara que todos los aspirantes a los contratos contaran con las mismas oportunidades para demostrar sus méritos y su capacidad; y que se diera publicidad a las convocatorias. Nunca ha sucedido durante estos últimos 4 años.

– Sin embargo, es cierto que a la vista de nuestra insistencia, en enero de 2008 el alcalde aprobó por decreto unas Bases para regular la formación de una Bolsa para contrataciones de personal. Unas Bases de las que se desconocía quién las había redactado y las razones por las que se decidía su clasificación profesional funcionarial cuando el objeto de las mismas era la “contratación de personal de carácter laboral temporal”.

– Apenas un mes más tarde, las Bases se modifican sin que exista ningún informe técnico o jurídico que lo motive.

– El 12 de mayo de 2008, (tres meses después de la publicación de las modificaciones), se publica en el BOP el listado de personas admitidas a las pruebas y las excluidas, así como las fechas del primer ejercicio (convocado para el 29 y 30 de mayo) que se considera obligatorio y eliminatorio.

– El 17 de julio el tribunal dio por finalizada la evaluación del proceso, pero 3 meses más tarde (el 19 de octubre) aún se corrigen algunos resultados al haberse estimado algunas alegaciones.

– Atendiendo a las propias Bases debió ser a partir de esa fecha (19 de octubre de 2008) cuando el alcalde ya estaba obligado a recurrir a la Bolsa para efectuar las contrataciones de carácter laboral temporal necesarias.

Nunca sucedió porque prefirió no activarla y siguió contratanto siguiendo sus métodos habituales.

En diversas ocasiones le solicitamos que explicara qué estaba sucediendo, y en todas ellas respondió con una de sus frases más célebres: “Solo falta mi firma y lo haré cuando quiera” A esa gráfica respuesta se unía el aplauso de su concejal de Hacienda.

Fue el 3 de junio de este año, durante su “alcadía en funciones”, y a menos de 7 días de ser relevado como alcalde, cuando inesperadamente firmó el decreto que activaba la Bolsa sin hacerla pública en el BOP ni notificarlo a los admitidos (como es preceptivo)

Resulta cuanto menos sorprendente que Sebastián Bosch se decidiera a hacerlo precisamente cuando abandonaba la alcaldía; pero cuando tuve la posibilidad de hojear el expediente completo (llamemósle expediente para ser generosos), una vez elegida alcaldesa, comprobé con extrañeza que de las 174 personas que habían superado las pruebas, únicamente 12 eran de Rocafort.

Es evidente que la “publicidad” de la convocatoria para esa Bolsa fue mínima entre los vecinos y vecinas de Rocafort; incluidos los empleados con contratos temporales que, razonablemente, deberían haber sido los primeros interesados en formar parte de ella.

Pero había más: la clasificación funcionarial de los grupos impedía hacer uso de la Bolsa para la contratación temporal inmediata de los puestos que pudieran necesitarse, ¿por qué?… porque el proceso ni siquiera estaba finalizado habiendo de practicarse todavía entrevistas individuales a cada uno de los aspirantes a los puestos de modo que el orden de puntuación que se había establecido tampoco garantizaba en absoluto el acceso en el mismo orden.

El solo hecho de que el anterior alcalde “olvidara” activar la Bolsa durante casi 2 años explica ya la ineficacia de la misma para el objetivo por el fue creada a principios de 2008.

Si a ello sumamos su inoperancia y las dificultades para su aplicación debido a unas Bases con errores evidentes, la Bolsa “fantasma” que apareció activada a menos de 7 días del relevo del anterior equipo de gobierno no es el mejor instrumento para garantizar los objetivos que debe cumplir: eficacia, transparencia y agilidad.

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