Martes 20 de septiembre de 2011

 

Es difícil, extremadamente difícil, mantener una reunión de trabajo en un ambiente relajado que permita ofrecer explicaciones, valorar aportaciones, calibrar ventajas y desventajas, defender opiniones, rebatir argumentos… y acordar soluciones.

Es difícil, tremendamente difícil, cuando unos de tus interlocutores afirma en diversas ocasiones que no quiere explicaciones, desdeña las aportaciones, no invierte un solo minuto en estudiar las ventajas y desventajas de las propuestas (teniendo en cuenta las observaciones anteriores) que se están llevando adelante para recomponer lo que, hasta hace 3 meses, él mismo firmó, permitió, alentó y que, en definitiva, ha provocado la situación económica y organizativa del Ayuntamiento.

Tengo un sueño preparado para dormirlo esta misma noche: entraré en la cama, cerraré los ojos y trabajaré con el presente y el futuro inmediato con un interlocutor dispuesto al diálogo desde la discrepancia. Dispuesto a reconocer que las reglas básicas son tan sencillas como abrirse para ser convencido del mismo modo que yo lo estoy cuando los argumentos son sólidos y demostrables.

Un interlocutor que aunque no piense como yo, esté dispuesto a escuchar explicaciones y a rebatirlas con argumentos. Un interlocutor que mire a los ojos cuando debata y que no se recree en gestos altaneros y en la provocación absurda como únicas armas (diálecticas) con las que cuenta. Que no construya realidades inexistentes luchando a brazo partido por hacerlas creíbles eliminando de un plumazo las partes fundamentales de cualquier razonamiento: la exposición y la argumentación.

Me voy pronto a la cama para soñarlo deprisa, porque si sigo despierta me viene a la cabeza la descorazonadora comisión de Hacienda que hemos tenido hasta las 10 de la noche y que ha protagonizado, desdichadamente con unos modos im-pertinentes, el que ha sido responsable de esa área durante los últimos 8 años.

La serenidad, la prudencia, el análisis y el estudio de los asuntos que se tratan y la disposición a contribuir en la mejora de lo que nos atañe a todos no está reñido con el sano debate de las ideas.

Tengo sueño, y esta noche vuelvo a elegir seguir avanzando por ese camino.

Anuncios