Jueves 22 de septiembre de 2011

He encontrado el hueco necesario para poder ir a visitar a mi hija. Imprescindible, justo y necesario.

Soy de carne y hueso como cualquier otra mujer y cualquier madre. Necesito a mi hija, siempre ha sido así.

Eso son los hijos, una dependencia afectiva que aumenta día tras día al mismo tiempo que aprendemos a aliviar el dolor que provoca.

Cuando regrese el domingo por la tarde habré colmado una minúscula parte de ese círculo vital en el que convivimos las madres y nuestros hijos.

Por eso también habré de buscar otro hueco urgente para viajar a Gandía y que mis padres puedan completar el suyo conmigo. Imprescindible, justo y necesario.

Tiempo, ése es el bien más preciado. Tiempo para querer y dejarse querer, para pensar, y para seguir aprendiendo a aliviar el dolor que como madre siento y que como hija inflijo. Todo inevitable, todo sabido y nunca comprendido (del todo).

Anuncios