Jueves 6 de octubre de 2011

 

Lo que es posible es que las familias numerosas obtengan una bonificación del IBI del 30% (como hasta ahora), y que el Ayuntamiento cumpla con lo establecido en la ley y determine el tipo de vivienda que se ha de bonificar

Lo que no es posibe es que se trate a todas las familias numerosas por igual, cuando hablamos del IBI, porque existen otros mecanismos correctores que distinguen a las familias numerosas para beneficiarlas respecto al resto.

Lo que es posible (y necesario) es que la bonificación del 30% del IBI recaiga en las familias numerosas limitando (por encima de los mínimos) los metros cuadrados de sus viviendas, de sus espacios complementarios (trasteros y garages) y del suelo (o parcela) asociado a la vivienda.

Porque lo que no es posible, en términos redistributivos, es bonificar a una familia numerosa (de 5 miembros, por ejemplo) que reside en una vivienda de 130 metros cuadrados y a una que reside en una vivienda de 250 metros cuadrados y una parcela de 500.

Porque lo que no es posible, al fin y al cabo, es que todos los vecinos hayan de acarrear con la diferencia económica que supone distinguir a todas las familias numerosas sin tener en cuenta de qué estamos hablando y por qué.

Por todo eso precisamente el Ayuntamiento ha establecido unos límites para esa bonificación; unos límites que tienen en cuenta el número de miembros de las familias, los metros cuadrados de las viviendas (desde 137,5 metros cuadrados a 220), los espacios complementarios de esas viviendas, es decir garage y trastero (desde 55 metros cuadrados hasta un máximo de 90) y el suelo máximo asociado a la vivienda, es decir parcela (de 192,5 metros cuadrados a 315).

Gobernar contemplando el interés general, es posible. También es posible lo contrario, pero eso ya lo hemos vivido durante muchísimos años.

 

 

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