Miércoles 12 de octubre de 2011

He invertido buena parte de la mañana disfrutando del día grande de la Guardia Civil. Espléndido día.

Es la primera vez que he tenido la oportunidad de asistir a la celebración que anualmente organiza este Cuerpo del Estado en el Puesto de Moncada.

Cuando recibí la invitación, supe que año tras año era trasladada al alcalde anterior para que éste la transmitiera a todos los concejales (incluidos, por supuesto, los que estábamos en la oposición). Jamás lo hizo.

Cien veces he escrito que la forma es el fondo. Por eso, este año ha sido diferente y hoy también han podido asistir a los actos los concejales de la oposición que lo han deseado porque les trasladé a todos inmediatamente la convocatoria que me había cursado el Alférez de Moncada.

Puede parecer un asunto sin importancia; pero la tiene.

Me he sentido orgullosa de representar a Rocafort como alcaldesa en el día grande de la Guardia Civil, y me he sentido bien conmigo misma cumpliendo con un deber tan simple como relevante:  hacer partícipes de ese acto a quienes, como yo, también forman parte del Ayuntamiento que ha agradecido con su presencia institucional el excelente trabajo de los hombres y mujeres que forman el primer Cuerpo de seguridad pública de ámbito estatal que surgió en España.

No hay asuntos triviales en las relaciones institucionales, los gestos más sencillos desvelan también nuestras verdaderas actitudes.

Para mí, hoy también ha sido un día feliz.

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