Martes 18 de octubre de 2011

Lo ocurrido en el pleno de hoy dispara las alarmas porque envilece la convivencia y arrastra por los suelos a la democracia.

La decisión era difícil: el cierre del Centro de Día. Y cada portavoz ha contado con 15 minutos para defender su postura. A favor, en el caso de los grupos municipales del PSOE e IxR; y en contra, en el caso del grupo municipal del PP.

Los datos económicos presentados por la intervención municipal no ofrecían dudas, pero las argumentaciones pueden recorrer caminos diferentes con importantes alteraciones de la realidad si lo que se pretende es crear una percepción distinta. Quien juega a eso sabrá por qué lo hace y qué beneficios obtiene.

La primera interrupción del concejal Bosch (ex-alcalde) me ha obligado a pedirle que respetara mi intervención; y la segunda, a recordarle que él ya no era quien presidía el pleno.

Su respuesta ha sido ésta: “¡Y tú eres alcaldesa por hurto! Nos has robado la alcaldía con el voto de IxR…”

Me he quedado atónita, lo confieso. He intentado que retirara sus palabras. En lugar de hacerlo ha preferido seguir con su bravuconada, y hasta en dos ocasiones le he advertido que si no lo hacía me vería obligada a pedirle que abandonara el pleno.

Hay que conocer a Sebastián Bosch para comprender hasta dónde es capaz de llegar. Con la voz rota por la rabia ha espetado que era él quien se iba ante el ataque de “las hordas de Atila” (?)

Lamentablemente, la mayoría del público lo ha despedido con un aplauso de alivio.

Y, lamentablemente también, el portavoz del PP, Alejandro Llácer, ha sido arrastrado por el propio Bosch a abandonar el pleno; a él, y al resto de los concejales del PP.

Inaudito.

Que Sebastián Bosch no respete los principios básicos de la democracia -porque sigue sin entenderla-, no es nuevo.

Lo asombroso es que Alejandro Llácer, portavoz del PP, secunde un comportamiento como el que ha protagonizado Sebastián Bosch esta noche.

Al margen de cualquier discrepancia, el respeto a las instituciones es incuestionable.

Sebastián Bosch, con sus frases im-pertinentes, ha creído insultarme a mí y al concejal de IxR, José Antonio González. Pero se equivoca como lo hacen habitualmente quienes no entienden la democracia.

Sin embargo, Alejandro Llácer, ha ido más lejos porque su falta de autoridad ante una situación tan bochornosa lo desacredita públicamente. Y eso no es bueno para Rocafort porque la oposición es tan necesaria para la democracia como el propio gobierno.

Que los concejales del PP hayan abandonado el pleno esta noche empujados por Sebastián Bosch demuestra que el pasado reciente sigue en vigencia.

Y así no, ¡por favor!