Viernes 21 de octubre de 2011

Es tarde de viernes.

Mientras repaso papeles y expedientes en el despacho me reafirmo en la idea de que determinadas actitudes (desconcertantes o patéticas, según se miren) no conducen a nada.

Suscribo las palabras de González Pons, candidato del PP en las próximas elecciones nacionales, porque si es cierta y de corazón su afirmación –“en esto hemos de estar juntos”-, también es la mía.

La situación por la que atraviesa el ayuntamiento de Rocafort no es fácil, ni cómoda… ni justa (para los vecinos)

Los datos y la realidad superan con creces la ficción en la que hemos vivido durante años. Más de 800mil euros de déficit presupuestario y una deuda contabilizada a fecha 4 de octubre, de 1.223.425€ y otra sin contabilizar de 598.208€ (a la misma fecha), son números estremecedores.

Proyectos técnicamente dudosos (y pagados), son circunstancias reales.

Subvenciones de otras administraciones con todos los plazos agotados para poder obtenerlas, no son una invención. Sólo un ejemplo: los Planes Provinciales de los años 2007, 2008, 2009, 2010 y 2011, dormían en un cajón y hemos podido rescatar una ampliación extraordinaria de todos los plazos para revisarlos, licitarlos e iniciar las obras.

Decenas de contratos laborales temporales encadenados año tras año obligan a no renovarlos porque no se cumplieron los principios de publicidad, mérito y capacidad, y la legislación no permitía (ni permite) el acceso a la administración pública de modo arbitrario y discrecional.

Pero hay servicios directos a los vecinos que quedarían paralizados porque se sostienen con personal contratado de ese modo.

El problema es francamente grave y descabellado. ¡Es una verdadera locura tejida durante años!

Ya estamos trabajando para sacar las plazas imprescindibles para seguir avanzando por el buen camino: sistemas de provisión que garanticen, en igualdad de oportunidades, el mérito y la capacidad de los aspirantes.

Es cierto que tres personas han presentado reclamaciones. La primera de ellas fue un ex-empleado/a municipal cuya contratación laboral temporal (¡para ocupar una plaza reservada a personal funcionario!) ni siquiera contaba con consignación presuestaria más allá de la finalización de su contrato.

Los otros dos casos se refieren a personas cuyas contrataciones laborales temporales no se renovaron tras convocarse las pruebas regladas que se llevaron a cabo este verano para la selección de personal técnico de la EIM. Pruebas a las que también se sometieron esas personas y que, actualmente, forman parte de las Bolsas de Trabajo resultantes tras la provisión temporal de esas plazas.

Hay más, pero ya es suficiente de momento.

Es lo que hay y el remedio no va a ser fácil. ¡Manos a la obra, entonces!

Basta de tonterías, porque la situación solamente podrá revertirse si todos nos ponemos a trabajar. Todos. Y podemos hacerlo.

Yo no he dejado de hacerlo desde el primer día y los concejales del equipo de gobierno tampoco.

Con prudencia, con respeto, con imaginación  y con vocación de servicio a Rocafort es posible salir de una situación que nadie merecemos.

Todo lo demás, está de sobra.

¡Feliz fin de semana!

Anuncios