Martes 6 de diciembre de 2011

Hoy me han contado unas historias (tremendas):

1. Que el Centro de Día se cerró por capricho.

2. Que el único concejal liberado del ayuntamiento cobra una nómina bárbara

3. Que los concejales del gobierno municipal cobramos 400€ mensuales

4. Que dispongo de una cohorte de asesores por los que estamos pagando 4.000€ mensuales

5. Que hemos tirado a la calle a empleados municipales

… y así, hasta lo increíble.

– Que el Centro de Día no se cerró por capricho, sino por la incompetencia de quienes decidieron abrirlo sabiendo a lo que nos exponían a todos (y ahí están los informes de la Intervención municipal que lo demuestran), ha sido explicado exhaustivamente.

– Que el único concejal liberado con el que cuenta el Ayuntamiento percibe la misma nómina que un administrativo, con la única diferencia de que su dedicación ronda las 50 horas semanales frente a las 37,5 de un funcionario con esa categoría, también.

– Que el resto de concejales del gobierno municipal cobramos por asistir a plenos y comisiones exactamente lo mismo que cualquier otro miembro de la Corporación, también. (Y que, añadiendo las 4 Juntas de Gobierno mensuales en las que participamos, no sobrepasamos los 230€/mes de media, también)

– Que la contratación de una asistencia técnica, que incluye, además, a abogados y sus honorarios de defensa en juicio, emisión de informes y asesoramiento en cualquier ámbito de la gestión municipal, es más barato que mantener hasta 3 despachos de abogados diferentes a los que se les pagaba una cantidad fija mensual y, aparte, sus honorarios profesionales y cualquier informe que emitieran, también.

– Que la inmensa mayoría de los contratos temporales suscritos (irregularmente) por el anterior alcalde tenían la fecha de finalización que él mismo había marcado en esos documentos y que prorrogarlos era legal y económicamente dificílisimo, también.

– Que para mantener los servicios mínimos exigibles en algunos acasos (conserje del colegio, Servicios Sociales y la secretaría general) tuve que prorrogar seis de ellos -con informe desfavorable de la Intervención pero reconociendo la situación extraordinaria que me obligaba a ello-, también.

Todos y cada uno de los puntos anteriores los he explicado exhaustivamente: en las comisiones a la oposición, en los plenos y aquí.

Pero algo ha fallado: creí que informando detalladamente al partido mayoritario de la oposición (en lugar de remitirme estrictamente a lo que marca la legislación y cumplir fielmente las atribuciones que me confiere) se lograría crear un ambiente de colaboración ante una situación realmente difícil para el Ayuntamiento en todos los aspectos.

Y consideré que actuando con franqueza (y con datos), llegado el caso, divulgarían limpiamente la información que recibían.

Visto lo visto, ¡que no te cuenten historias!

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